Ivan Savvidis, el amigo de Putin que agita el fútbol griego
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A punto de cumplir 59 años (27 de marzo), Savvidis no es un presidente más en el fútbol heleno porque se trata de uno de los hombres más ricos del país. Nacido en 1959 en Santa, territorio de la exrepública soviética de Georgia, este oligarca greco-ruso forma parte no sólo de la élite económica de Europa del Este, sino también de su política porque fue miembro de la Duma y mantiene una estrecha relación de amistad con Vladimir Putin, al que conoció cuando ambos sirvieron en el Ejército. Aquí alcanzó el grado de sargento mayor y aprendió el manejo de armas como la que exhibió el domingo sobre el césped del estadio de su equipo para tratar de intimidar al árbitro.
Propietario desde hace seis años
Una reacción impropia de un presidente de club que provocó este lunes la
paralización de la liga de Primera división
. «Hemos decidido interrumpir el campeonato. No volverá a comenzar a menos que exista un marco claro, acordado por todos, para avanzar con las condiciones y las reglas», anunció el viceministro griego de Cultura y Deportes, Georgios Vassiliadis.
Propietario del PAOK de Salónica desde hace seis años, Savvidis es el dueño de múltiples empresas relacionadas con la industria tabacalera, cárnica, pesquera y agrícola, además de dirigir un grupo de comunicación y dos complejos hoteleros. Amante del balón y de los goles desde que era niño, la fortuna acumulada le abrió las puertas de este deporte, llegando a ser presidente de clubes como el Rostov, el SKA Rostov o el Viktor Ponedelnik. Un trampolín y un campo de aprendizaje para acceder al fútbol griego.
Desde que pagó la cuantiosa deuda acumulada para poder quedarse con la propiedad, su gran reto es acabar con la hegemonía de los equipos atenienses y volver a inscribir el nombre del PAOK en el palmarés de la liga helena, una competición en la que levantó su último título 1985. El domingo, la victoria en el derbi ante el AEK, conjunto entrenado por el español Manolo Jiménez, hubiera situado líder a su equipo a falta tan solo de cinco jornadas. La decisión arbitral de anular el gol de Fernando Varela sacó de sus casillas y desquició al temperalmente magnate al ver evaporarse su sueño. Un presidente muy impulsivo que, hace dos años, ya ordenó que su equipo no se presentara al encuentro de vuelta de las semifinales de Copa ante Olympiacos después de que el club fuese multado con 100.000 euros, le quitasen cinco puntos y le impusieran tres partidos a puerta cerrada por incidentes violentos en el choque de ida. Entonces, Ivan Savvidis, casado y con dos hijos, llegó a pedir un árbitro extranjero para la vuelta y la dimisión del presidente de la Federación griega.
En un fútbol tristemente acostumbrado a bengalas, lanzamientos de objetos y peleas entre aficiones, la surrealista imagen de Savvidis provocó que la policía griega emitiera este lunes una orden de detención contra el presidente del PAOK de Salónica. «Lo que vimos es un ataque al honor del fútbol griego. Dañan al club y a los seguidores del equipo. Que alguien entre al campo con una pistola en la mano es una provocación inadmisible, independientemente de lo que haya ocurrido», afirmó Panos Skurletis, el ministro del Interior.
