Australia es uno de los países con suelos más ricos a nivel de materias primas minerales. El avance exponencial de los productos tecnológicos en las últimas décadas han hecho necesario nuevos minerales, ya sea como conductores eléctricos o como acumuladores de energía. Para fabricar un smartphone se usan cerca de 25 minerales distintos, entre ellos el litio. Este es el material fundamental en las baterías eléctricas, que son cada vez más potentes y frecuentes en nuestros utensilios de uso diario, desde cepillos de dientes eléctricos a baterías de coches híbridos o eléctricos. Sin embargo, el país no se aprovecha del gran mercado que tendrá el sector de cara al futuro reciente, algo que el Gobierno quiere cambiar.