El inquietante avance de la ‘revolución azafrán’ en la India
A Mohammad Alauf, de 21 años, sus padres le sacaron de su aldea, en el Estado de Bihar —parte del cinturón hindú de la India—, para evitar que, como les sucediera a dos parientes lejanos, una turba de radicales vestidos con túnicas de color azafrán le linchase por sospechar que tenía vacas, un animal sagrado para los hindúes. Sus familiares pudieron contarlo, pero no las 44 víctimas mortales —36 de ellas, musulmanes— contabilizadas por la ONG Human Rights Watch entre 2015 y 2018, durante el Gobierno de Narendra Modi, primer ministro en funciones.
