Interpretar la vida a través de sonidos
Jonathan Montoya es un guitarrista desde que escuchó por primera vez el sonido del instrumento, decidió tomarlo como un . Su encuentro con la guitarra fue en la secundaria, mientras un compañero lo tocaba.
Su aprendizaje comenzó en parte por conocer a compositores y estudiar la música como una ciencia, y después dice que adquirió la capacidad de convertir los sentimientos en música. Comenta que cualquier suceso en su vida termina en música y cualquier tragedia puede convertirse en la balada más bella. Además, Jonathan gusta de la naturaleza para hacer la música.
Sus composiciones van desde un claridoso día, hasta la intensidad de un instante. Siempre, con una posibilidad de música clásica, tal vez por su formación o por la estructura formal de sus composiciones.
“Es cierto, cualquier aspecto de mi vida que pueda suceder, lo tomó y lo hago música. Hace tiempo decía yo que hasta la tragedia más fea o dura, puede resultar en la balada más bella, depende del tinte que uno dé. Y sacando los sentimientos. Pero hay otras emociones, como la naturaleza y son emociones que son más vivas, más enérgicas y más alegres. Y eso se define con el tipo de música. La misma gente sabe apreciar el estado de ánimo”.
Suele componer en menos de dos o tres días una canción. Sin más que unos cuantos videos de cuando se encuentra en medio del proceso creativo.
“Ya después comienzan a aflorar sus propias ideas, los sentimientos y las bases a la misma hora. Pero sí tiene que haber un estudio previo”.
Dentro de su trayectoria internacional, Jonathan Montoya comenzó en el 2010 cuando participó en Cuba, y en 2011 fue el primer lugar a nivel nacional.
En algún tiempo pensó dedicarse a la pedagogía musical, pero comenta que en ese ámbito no hay progreso.
