Mueller recalca que no podía acusar a Trump de obstrucción por limitaciones jurídicas
La llamada trama rusa aborda la injerencia electoral de Moscú en las elecciones presidenciales de 2016, así como la posible conchabanza entre el entorno del entonces candidato y el Kremlin en una estratagema que tenía como objetivo favorecer la victoria del republicano frente a Hillary Clinton. Mueller asumió la investigación en mayo de 2017 por decisión del entonces vicefiscal general Rod Rosenstein, que optó por la designación de un fiscal especial para disipar dudas sobre la independencia de las pesquisas. La decisión tuvo lugar justo tras el despido del jefe del FBI, James Comey, por parte de Trump, que abonó las sospechas contra el presidente sobre un posible delito de obstrucción a la justicia, asunto que también se convirtió en objeto de exploración en el trabajo de Mueller y su equipo.
