Sostres y la pasión: una educación sentimental
Mi abuela sabía que me estaba bajando a la camarera de Semon y estaba muy enfadada. El qué dirán le preocupaba, pero sobre todo que yo, que era su persona preferida entonces, fuera feliz sin necesitarla. De modo que a la chica la mandó a una boda que servimos en Atarazanas y a mí a un concierto de Julio Iglesias en el Palau Sant Jordi , para estar pendiente por si Julio necesitaba algo. Se estaba acabando el verano de 1992. Se habían clausurado ya los Juegos. Habíamos servido a reyes de todo el mundo y demás autoridades. Читать дальше...
