Será porque somos tierra de meigas o porque Galicia no es lugar de paso sino de destino, pero lo cierto es que nos encanta el misterio. Nos lo tomamos en serio. Nadie sabe si subimos o bajamos en la escalera y eso es una gran ventaja, sobre todo cuando quieres desprenderte de inesperados encuentros. Pero a lo que iba, el rural gallego protagoniza a veces temas que rayan lo oculto, con personajes que se mueven entre lo material y lo espiritual, eso sí, previo pago o aceptando la voluntad. Sin ir más lejos... Читать дальше...