Un año de la puñalada que sacudió el rumbo de la política brasileña
Estaba cayendo la tarde del 6 de septiembre del año pasado cuando empezaron a llegar masivamente vídeos y fotografías a los más variados grupos de WhatsApp. Contenían, desde los más diversos ángulos, la noticia de que el entonces candidato Jair Bolsonaro había sido apuñalado en pleno acto de campaña en la ciudad Juiz de Fora, Estado de Minas Gerais. Las imágenes registradas por los simpatizantes, y divulgadas hasta la saciedad, eran simbólicas: entre cánticos de "mito", el hombre que se presentaba como alternativa el antipetismo y contra el sistema de la "vieja política" era alcanzado en el abdomen llevando puesta una camiseta amarilla que decía: "Mi partido es Brasil". Pero la ausencia de sangre explícita no dejaba clara la gravedad de la situación.
