Sé que eres un espía
Aquella noche el invitado no llegó a tiempo y, como el programa de televisión se emitía en directo, Barclays tuvo que improvisar: no haría una entrevista al figurón que había anunciado, dado que este no aparecía ni respondía los llamados desesperados de los asistentes de Barclays, sino una entrevista a sí mismo, alentando al público sentado en el plató, unas treinta o cuarenta personas, muchas de las cuales asistían asiduamente, a hacerle preguntas improvisadas e inopinadas, mejor aún si dichas preguntas, anunció Barclays, atizando la curiosidad del público, eran hostiles, indiscretas o embarazosas y lo ponían en apuros.
De inmediato los técnicos del estudio se apuraron en iluminar al público sentado en varias filas de sillas plegables, corrieron a encender un... Ver Más
