Aires buenos para Torreón
En la presente administración federal, ha habido pocas acciones de gobierno que denoten que Torreón está en la lista de sus prioridades.
Ciertamente ha trascendido que para el Presidente uno de los problemas que afrontamos, no solo como ciudad sino como región es la cada vez más notoria falta de agua; un viejo conflicto que ha cumplido cien años, desde que se denunció la sobre explotación de los mantos acuíferos cuando se introdujeron los primeros equipos de bombeo en los campos agrícolas.
Ha habido momentos críticos que obligaron a vedas desde la primera mitad del siglo XX; exhortaciones a los ganaderos, estudios, comisiones cuyos resultados han sido nulos; es la tierra que se alborota para luego meterla bajo la alfombra afín que las cosas no sigan igual, sino cada vez peor.
Se vuelve a caer en el disimulo que se alteró un poco cuando se denunció los males de salud que provocaba estar tomando agua con arsénico; pero igual, siguieron los intocables intocados y se dijo que con filtros se solucionaba el problema; mientras el consumo de agua crecía para regar alfalfa y otros forrajes, simplemente porque esos dueños del capital agropecuario son los dueños del agua.
Cuando el presidente habló del caso y criticó la cuenca lechera lagunera, parecieron que temblaron los intocables; muchos pensamos que por fin impedirían la sobre explotación de los mantos, pero no, le sacaron la vuelta con la propuesta de traer agua de la presa y así sigue la sobre explotación como si nada y Torreón quedó en segundo y tercer plano.
Pero sucedió que ante el cumplimiento de los 500 años de la conquista de Tenochtitlán, y el magnicidio que duró 300 años de los originarios de esta tierra, la explotación de nuestra riqueza minera, etc. etc. el Presidente exigió se emitirá un perdón por esos excesos de parte de España.
La rotunda negativa, casi dejó sin argumentos al gobierno mexicano.
Mas donde a alguien se le ocurrió que México también tenía páginas negras, como la matanza de chinos de 1911, precisamente aquí, en una ciudad que era cosmopolita pero que cojeaba de homofobia.
¿Qué mejor oportunidad de decir al mundo que México sí es capaz de pedir perdón?
Y así Torreón tendrá su mejor momento este año cuando México pida perdón por la matanza de 300 chinos y de paso estrechemos la mano al gobierno de la economía más poderosa del orbe.
