Ahorro juvenil frente la escasez
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«Tejiendo lazos» es el nombre del proyecto que acaba de arrancar y que decidieron impulsar un grupo de estudiantes del campus de Segovia de la Universidad de Valladolid, todas de unos 20 años, después de que la pandemia impidiese que desarrollasen una labor de voluntariado que tenían pensado realizar. «Queríamos hacerlo, aunque fuera desde casa» y se pusieron manos a la obra para recabar fondos que ayudasen al proyecto de reparto de carne, verdura, fruta y pescado que desarrolla la ONG Cooperación Internacional en Valladolid y Burgos, con diez y seis familias, respectivamente.
Así lo explica una de las impulsoras de la campaña, Beatriz Pérez-Hernández Alonso, que asegura que apostaron por esta herramienta para atraer a los jóvenes, llamar a su solidaridad y «concienciar» de que después de Navidad, un periodo en el que normalmente las donaciones se incrementan, «la ayuda sigue siendo necesaria». «Se trata de un apoyo diferente al del Banco de Alimentos, que normalmente distribuye alimentos no perecederos», indica. En este caso, el reparto es de productos frescos -normalmente más caros que otro tipo de víveres- que los voluntarios se encargan de comprar y distribuir entre familias que lo necesitan.
El proyecto de Cooperación Internacional comenzó en 2018 en Valladolid, pero se extendió durante el año pasado a la ciudad de Burgos, con motivo de las dificultades en las que la pandemia ha sumido algunos hogares afectados por despidos o ERTEs, según explica el delegado de Cooperación Internacional en Castilla y León, Ismael Negro. En esta iniciativa se han implicado jóvenes de entre 16 y 30 años, pero sobre todo de la franja que va desde los 18 a los 25. Cuentan con el respaldo económico de algunas organizaciones y empresas y a partir de ahora todo el que lo desee pordrá aportar su granito de arena a través de un enlace al crowfounding, que en sus primeros días de andadura ha recaudado 110 euros.
