Piden prisión permanente revisable para un anciano de 95 años, que será juzgado por matar a su mujer en Mazarambroz
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Seis meses antes, el 2 de junio de 2017, Celia había sido diagnosticada de un deterioro cognitivo, probablemente relacionado con la enfermedad de Alzheimer, y sufría también demencia de moderada a severa. Necesitaba ayuda para vestirse y comer. Podía desplazarse sola, pero lo hacía con dificultad, por lo que requería de la ayuda de otra persona. Así lo describe la fiscal Asunción Estrada en su escrito de acusación contra Haroldo, que llegó a estar en prisión tres meses por unos hechos que se desencadenaron sobre las nueve de la noche de aquel domingo de 2018.
El centro asistencial, de titularidad pública, tiene 18 habitaciones. La pareja ocupaba la número 6, donde Haroldo suministró la combinación que envenenó a Celia. El anciano actuó con el «ánimo de acabar con su vida, aprovechando la grave dificultad que tenía Celia para defenderse o huir, que le impedía oponer una defensa eficaz», según la tesis de la Fiscalía. En ese escenario, Haroldo inyectó con una jeringuilla, por vías intramuscular e intravenosa, un mezcla de metamizol (concretamente, Nolotil) y detomidina (Medesedan). Realizó cuatro punciones en el brazo derecho, tres en el brazo izquierdo, dos en la pierna izquierda y una en el tórax. «A continuación, le obligó a beber una mezcla de ambas sustancias, que previamente había preparado en un vaso de plástico», relata la fiscal, para la que concurre el agravante de parentesto.
La detomidina es una fórmula para uso veterinario que está indicada para la sedación y analgesia de caballos y bovinos, según explica la representante del Ministerio Público en su escrito. El metamizol es un fármaco analgésico que Haroldo «utilizó para potenciar el letal efecto» de la detomidina. Estos efectos «los conocía el acusado por su antigua profesión de herrador y se había ido haciendo con las dosis necesarias para conseguir su objetivo», afirma la fiscal.
Esa combinación provocó una intoxicación medicamentosa que causó la muerte de Celia por parada cardiorrespiratoria. Según la Fiscalía, ella tenía plena confianza en su marido «y no podía esperar que él le causar la muerte». Sin embargo, Celia dejó por escrito su consentimiento y la manera que su esposo iba a proceder después de 63 años de matrimonio, como constató la Guadia Civil.
No obstante, Haroldo ingresó en prisión cinco días después y permaneció en la cárcel casi cuatro meses. Salió en libertad provisional el 25 de mayo de 2018 y, en el plazo de cuatro semanas, se sentará en el banquillo de los acusados. Será el 17 de enero y el tribunal popular que lo juzgará tendrá que dilucidar si hubo asesinato, como sostiene la Fiscalía, o Haroldo actuó como un 'homicida por compasión'.
