El fin justifica los medios pero, cuando no se logra el fin, los medios quedan muy en entredicho. Una vez consumado el 4-0 del Athletic y los 20 minutos catastróficos en los que el equipo rojiblanco pasó por encima de la Real, queda más en evidencia la maniobra de despiste perpetrada con
Alexander Isak. El futbolista participó con normalidad en los 15 minutos de entrenamiento abiertos al público del sábado y luego fue incluido en la convocatoria de la Real para el derbi. No obstante, el futbolista era consciente de que no iba a jugar en Bilbao porque persistían las molestias que ya le impidieron participar en Leipzig. De hecho, el mismo domingo no se subió al autocar que trasladó a los jugadores desde Donostia a Bilbao a mediodía. La confirmación de su ausencia llegó una hora antes del derbi, cuando los medios del club anunciaron la convocatoria de la Real. ¿Le cambió mucho el paso a
Marcelino saber en ese momento que el sueco no iba a ser de la partida? ¿Había visos de que esta maniobra de distracción tuviera algún beneficio deportivo para la Real? El resultado final, tan contundente, colabora a ridiculizarla.
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