Casado, aquí un amigo
He fallado seguro a buenos amigos, algunos también a mí. He apostado por ellos y he perdido, he justificado, he consolado, he perdonado y sí, me han defraudado una y otra vez.
Al amigo se le consiente lo que a veces se le niega a la familia. Quizá porque al primero lo eliges, a la segunda, no. Eso puede servir para explicar la decisión de Casado de empecinarse en proteger a quien en este duelo político debería haber dejado ir, por decirlo elegantemente, mucho antes de que la gangrena se extendiera tanto que ya ni la amputación de uno de los miembros puede salvar el cuerpo genovés. Casado no lo hizo y ahora ya es tarde porque no deben irse uno... Ver Más
