Había un objetivo claro y sólido en el partido ante el Leeds y otro secundario. El primero era volver los 18 sanos, salvos y sin cojear. El segundo, realizar probaturas y seguir con el rodaje da cara a unos meses deportivamente tan infernales en su intensidad como gratificantes por lo que hay en juego. Naufragio en lo primero y misión cumplida en lo segundo.
Imanol distribuyó a sus jugadores en varios dibujos durante los 90 minutos y fogueó a casi todos ellos en distintas demarcaciones. En lo relativo a las lesiones, quizá haya que parar para reflexionar con lo que está pasando. Resulta que, tras más de un mes de descanso y unos pocos entrenamientos, la plantilla está peor que como terminó la infernal tacada de partidos de octubre y noviembre. Es sumamente preocupante porque 10 jugadores no viajaron a Leeds por problemas musculares -
Merino,
Sorloth y
Rico sólo por precaución- y con
Sola ya hacen un equipo entero. A cuatro cinco días de que vuelva la acción en Coria. Una vez más, la Real va a llegar justa de efectivos y con muchas dudas en ese aspecto a sus primeros partidos de batalla total, como el del 31 ante Osasuna, el del 8 de enero en Almería y sobre todo el del 14 de enero ante el Athletic. Se entiende que para ir pasando en Copa tampoco hará falta estar en plenitud. Sí, la Real tiene un equipazo y
Brais sigue como se fue, Silva ha recuperado esa sonrisa de jugón,
Cho va a ser la bomba y la defensa es una garantía; pero con la enfermería a rebosar, todo es más difícil. Sean cuales sean las razones, eso merece una revisión.
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