Pedro Sánchez ha tratado este sábado en Valencia, en el mitin del PSOE ante más de 2.000 personas que abarrotaban el Palacio de Congreso de la ciudad del Turia, de insuflar un nuevo cariz a su campaña electoral, marcado en su primera mitad por el fracaso en el debate cara a cara en Atresmedia contra el candidato del Partido Popular (PP) Alberto Núñez Feijóo y por la escasez de mítines, como prueba que sólo haya participado en tres hasta la fecha. Y para ello, en un escenario de abatimiento interno, más aún en la Comunidad Valenciana, uno de los principales feudos que perdió la formación en las elecciones municipales y autonómicas del pasado 28 de mayo, ha recurrido por primera vez a su propia y convulsa historia como secretario general de los socialistas, puesto del que dimitió en 2016 tras un tenso Comité Federal que dividió al partido entre quienes defendían facilitar la investidura de Mariano Rajoy y quienes, como él, sostuvieron hasta el final su 'no es no' al PP. «Los socialistas nunca lo hemos fácil» ha comenzado su disertación, en los primeros minutos del discurso, después de ser precedido en el uso de la palabra por el ya expresidente de la Generalitat, Ximo Puig, y por la ministra de Ciencia, Diana Morant. Y a continuación ha recordado que «esa es mi historia», una alusión muy personal nunca escuchada antes en campaña, y que ha detallado así: «Nosotros ganamos las primarias en dos ocasiones [en 2014, derrotando a Eduardo Madina y en 2017 a Susana Díaz] contra todo pronóstico, ganamos en 2019 dos veces las elecciones generales contra todo pronóstico, para que hubiera un gobierno progresista en España. ¿Y sabéis lo que va a pasar el 23 de julio? Que vamos a ganar las elecciones contra todo pronóstico», ha concluido, poniendo en pie a todo el auditorio, que al principio de su intervención le había recibido con entusiastas gritos de «presidente, presidente». [EN AMPLIACIÓN]