Hay etapas en el
Tour de Francia que pasan a la historia de la mejor carrera ciclista del mundo por la batalla que se vive en ellas y la de este sábado 15 julio es una de ellas. Una etapa que podría considerarse reina, que ha puesto a los aficionados en pie y que ha dejado tantos buenos momentos que cuesta narrarlos todos en una crónica como ésta. Un día en el que todas las miradas estaban puestas en el planteamiento de carrera que pudiera hacer el
equipo del líder Vingegaard, Jumbo-Visma, en la respuesta que pudieran encontrar en el
UAE Team Emirates de Tadej Pogacar y en la pelea que pudiera vivirse en la lucha por el podio. Un podio que pisa con fuerza, aunque sólo sea por un segundo, el
joven de Almuñécar (Granada) Carlos Rodríguez después de saber agarrarse a la bicicleta cuando más sufría en las dos ascensiones últimas y de ser valiente cuando tocaba lanzándose a tumba abierta en un peligroso descenso en el que casi se va al suelo dos veces. Un riesgo y una valentía que han sido recompensandos con una victoria épica, su primera victoria en una gran vuelta ciclista de tres semanas, y con el podio provisional a falta de la segunda etapa en los Alpes de este domingo.
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