Lydia Valentín , figura emblemática del deporte español en la última década, ha confirmado este jueves su retirada definitiva de la competición en un acto multitudinario celebrado en la sede del Comité Olímpico Español. La haltera berciana, de 38 años, lo deja con un palmarés envidiable que incluye tres medallas olímpicas, dos campeonatos mundiales y cuatro continentales. «Es un día muy feliz para mí. Con un corazón lleno de emociones encontradas. Ha llegado el momento de escribir un nuevo capítulo en mi vida. Anuncio mi despedida del deporte de élite, pero quiero que sea un día de celebración de todos y cada uno de mis éxitos». Valentín, acompañada como siempre por dos de sus señas de identidad, ese corazón hecho con las manos y la amplia sonrisa, se retira al no poder recuperarse de una lesión crónica de cadera que le dejó fuera del último Mundial, y por tanto de los Juegos Olímpicos de París 2024. En otras condiciones, hubiera sido allí donde a la leonesa le hubiera gustado despedirse, después de competir en sus quintos Juegos. Valentín , como tantos otros valientes, destacó en un deporte absolutamente minoritario en España y totalmente corrompido por el dopaje. De sus tres medallas olímpicas solo una la recibió en el podio, el bronce de Río 2016. Las otras dos, el oro de Londres 2012 y la plata de Pekín 2008, le llegaron mucho después, según iban descubriéndose las trampas de las rivales que le habían precedido en la clasificación. La haltera de Camponaraya también conquistó dos títulos mundiales (2017 y 2018) y cuatro oros europeos. Su última participación oficial fue en los Juegos de Tokio , ya lastrada por sus problemas físicos, y donde acabó décima. Desde entonces, anclada siempre a ese sueño de gloria que inició con 11 años, ha seguido peleando a diario por poder regresar, sufriendo, cambiando la técnica de levantamiento para mitigar el dolor... Estaba dispuesta a seguir pagando peaje porque quería ser la abanderada de la delegación española en París, sus quintos Juegos. Es lo único que no podrá cumplir en una carrera extremadamente exitosa. «Este deporte me ha quitado mucho, pero me lo ha dado todo. Comienza una nueva vida para mí. Estará llena de éxito, estoy segura, porque llevo en mi carácter todos los valores de mi deporte». Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, Víctor Francos, presidente del Consejo Superior de Deportes, y Constantino Iglesias, presidente de la Federación Española de Halterofilia, acompañaron a Valentín en su despedida. Este último habló de una deportista inigualable: «¿Qué podemos hacer para encontrar otra Lydia? Lamento decir que nada. No va a haber otra igual. Ha sido una deportista modélica. Lo que ha conseguido ha sido por esfuerzo, tesón y trabajo».