Hay formas de perder honrosas que tienen la esencia de los mejores triunfos. Para el
Tottenham Hotspur, la valentía con la que cayó derrotado el lunes pasado frente al
Chelsea, a contracorriente, presionando hasta la línea de mediocampo cuando contaba ya solo con nueve jugadores, será recordada como si fuera una victoria, una señal para marcar su futuro, porque tuvo el coraje de la fe e hizo enorgullecerse a su afición. Esa manera atrevida en que el técnico
Ange Postecoglou ordenó defenderse sobre el campo tuvo el premio de la ovación final, con los futbolistas y el entrenador unidos con la afición. Dibuja un presente prometedor para los ‘Spurs’, que vuelven a disfrutar con su ambiciosa propuesta, incluso cayendo por goleada.
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