'Estamos en noviembre. Se acerca el momento tan deseado por muchos. Y la manera cómo vivimos el primer día de la temporada los que esquiamos en estaciones que no tienen fecha fija de apertura, como Masella, me recuerda a una famosa parábola (Mt 25 1-13).
Aquí tenéis mi versión:
Había diez esquiadores, cinco prudentes y cinco insensatos. Los prudentes, a la que llegaba el otoño, empezaban a revisar el material y reponían lo que no estaba a punto o se había perdido. Sacaban el forfait de temporada en cuanto lo anunciaban y se compraban la revista Esquí Pro. Los insensatos, recordaban que tenían de todo y seguían con el material guardado en cajas.
Hacía calor y parecía que la temporada no acababa de llegar. Pero de repente, de un día para otro, un frente cubrió las montañas de nieve. Por l...'