Gran semana europea de fútbol. Confieso que me lo he pasado muy bien con tres partidos de los que hacen afición,
Barça-Benfica,
Liverpool-París SG y
Atlético-Real Madrid. Está claro que el más satisfactorio de los tres fue el protagonizado por el Barça. Una primera parte espectacular de los azulgrana con grandes goles y con un equipo que ilusiona. No sé hasta dónde llegará el
Barça en esta Champions pero soñar es gratis, y lo que está claro es que el equipo está enchufado y bien enfocado. Lleguen hasta donde lleguen, si siguen igual, los culés tendremos todo el derecho a estar orgullosos. El choque entre ingleses y franceses fue un buen partido de fútbol. Luis Enrique dejó claro porque es uno de los entrenadores de referencia en Europa y que ha sabido reinterpretar al equipo parisino sin
Mbappé. Y lo más notorio, el
Liverpool, favorito para ganar a la Premier y líder destacado de la previa de esta Champions, en octavos de final a la calle... Y es que el fútbol ya las tiene estas cosas. Y entre estas cosas, el
Atlético-Real Madrid ha dejado dos conclusiones claras. Por una parte, la UEFA y la FIFA deben mirar muy a fondo el reglamento y evitar que se produzca una circunstancia tan lamentable como el penalti anulado a
Julián Álvarez y que a la práctica representó la eliminación del Atlético. Y por otra parte ratificarme en el convencimiento de que
Simeone es el entrenador más conservador que hay en estos momentos en el fútbol de élite. En cualquier caso, en esa Europa tan desquiciada, la semana futbolística ha sido un poco balsámica.
Seguir leyendo...