Sevilla es una ciudad llena de historia y cultura, pero también de rincones mágicos donde el amor parece estar escrito en cada piedra. Entre sus laberínticas calles, el barrio de Santa Cruz se erige como el escenario perfecto para las más grandes historias de pasión y tragedia, entre ellas la inmortalizada por José Zorrilla en Don Juan Tenorio . Y es que, si existe un gesto que simboliza el amor en su estado más puro, ese es el beso. Por ello, hoy te llevamos a descubrir dos lugares llenos de romanticismo en este barrio histórico: el antiguo rincón del beso y el callejón del beso . Si caminas por Santa Cruz y te diriges desde la Plaza de los Venerables hasta la Plaza de Doña Elvira, te encontrarás con la calle Gloria . Justo a la altura del número 7, una pequeña placa de azulejo en la fachada de un edificio te indicará que estás en el antiguo rincón del beso. Muchos visitantes no pueden evitar la tentación de dejar un beso en la pared o de tomarse una fotografía con su pareja, inmortalizando un beso en este lugar tan simbólico. Sin embargo, lo que pocos saben es que su historia es más reciente de lo que parece. La placa fue colocada en 2012 durante la remodelación del restaurante Doña Elvira , ubicado en la misma fachada. Pese a su corta historia documentada, la ubicación de este rincón hace volar la imaginación. Se encuentra entre dos puntos clave de la Sevilla literaria: la casa donde, según la tradición, nació Don Juan Tenorio (en la Plaza de los Venerables) y la casa de Don Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés, su amada (en la Plaza de Doña Elvira). ¿Es posible que en este lugar se hayan dado los besos más secretos de esta trágica historia de amor? Sin duda, es una idea que lo hace aún más especial. En el mismo barrio de Santa Cruz, existe otro rincón donde los besos cobran protagonismo. Se trata de la calle Reinoso , conocida por muchos como el callejón del beso. Este angosto pasadizo conecta la Plaza de los Venerables con la calle Lope de Rueda y, en su tramo más estrecho, apenas alcanza 106 centímetros de ancho . Con tan poco espacio entre las paredes, es casi imposible cruzarlo sin rozar a la persona que te acompaña, lo que ha dado pie a su romántico apodo. El origen de su nombre no está del todo claro, pero la teoría más extendida proviene del historiador sevillano Antonio Navarro Cuesta. Según su investigación, en el pasado, las viviendas de esta calle tenían balcones tan próximos que los vecinos podían saludarse e incluso besarse sin apenas esfuerzo. Con el tiempo, esta peculiaridad dio lugar a la popular denominación que hoy sigue vigente. El barrio de Santa Cruz es uno de los lugares más mágicos de la ciudad con su laberinto de calles, sus patios floridos y sus pintorescas plazas. Y es que aunque estos rincones no ofrezcan una vista directa de la Giralda, su esencia los convierte en algunos de los lugares más románticos de la ciudad. Si visitas Sevilla en pareja, o simplemente das un paseo con ella, no dudes en recorrer estos dos lugares donde los besos tienen un protagonismo especial . Quién sabe, quizá tu historia de amor también quede grabada en el alma de este barrio histórico.