Ubicada en el número 2 de la calle Soledad, a espaldas del Alcázar, en pleno Casco histórico de Toledo, una vivienda con vistas a la plaza del Seco pasa desapercibida. Aunque se podría pensar que la fachada no atraviesa su mejor época, quienes han cruzado las puertas aseguran que el interior es espectacular. Hablamos de la Casa del Temple , la más antigua de la ciudad, un inmueble con al menos once siglos de historia, ya que la estructura original data del siglo X y de las centurias posteriores. Se conservan el salón, la alcoba y la algorfa del ala occidental, según el Catálogo de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla-La Mancha. «Una auténtica joyita; es el palacio hispano-musulmán fosilizado más antiguo de España» , exponen expertos en la materia. Pues bien, la Casa del Temple, que supuestamente debería estar protegida al ser Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, se encuentra al albur de los okupas que residen en la zona. «Entrar han entrado haciendo un butrón desde las zonas comunes de la vivienda situada en el número 4 de la calle Soledad y han accedido al cuarto de instalaciones de la Casa del Temple», afirman a ABC fuentes que piden mantener el anonimato. Y añaden: «Al parecer, han robado las cañerías y no ha habido daños en el patrimonio, pero vete a saber...». Desde hace poco más de dos años, el inmueble es propiedad del Ministerio de Cultura, que se lo compró a Amador Valdés, quien a su vez lo había adquirido en 1994 a la familia Sánchez Calvo. Valdés, un promotor dedicado a rehabilitar edificios históricos, ganó hasta el premio Europa Nostra por ello. En estas tres décadas, la Casa del Temple cumplió su cometido como restaurante y también fue museo y sala de exposiciones. Por su parte, el Ministerio de Cultura declaró, al hacerse pública la compra (de la que no trascendió el coste), que «se están estudiando las posibles funcionalidades, siempre de acuerdo con la gestión, protección y difusión del patrimonio cultural». De aquello no ha vuelto a haber noticias. Este periódico preguntó este lunes por el tema a través de la Delegación de Gobierno y tampoco obtuvo respuesta. Por otro lado, en esta parte del Casco histórico existe un problema con la okupación . Las mismas fuentes explican que en la calle San Miguel, a unos 100 metros de la Casa del Temple, hay una vivienda frecuentada por los amigos de lo ajeno donde «venden droga y todo el mundo lo conoce».