Los 30 años de “The Bends”: el disco que anticipó la grandeza de Radiohead
Todo arrancó con un hit que no buscaba serlo. En 1993, Radiohead, una de las bandas emblemáticas del rock alternativo, penetró en el mainstream con un éxito que, hasta el día de hoy, figura entre los grandes himnos del cancionero anglosajón.
Con “Creep”, una suave pero desgarradora balada que explora las dudas y la incertidumbre de no ser suficiente ante la persona que se ama, los británicos se encasillaron, sin quererlo, en una serie de expectativas que limitaban lo que se esperaba del futuro de la banda.
Un escenario que se terminaría desconfigurando dos años después con la llegada de una segunda placa que, para el periodista y crítico musical, Marcelo Contreras, estableció una verdadera “declaración de principios” por parte de los ingleses. “Fue bien excepcional en la medida en que Radiohead había tenido una erupción súper potente con ‘Creep’. Realmente era una canción que a muchísima gente le encantó. De hecho, ya se ha convertido en una especie de chiste en la cultura pop. Incluso hay unos gags con actores afroamericanos que se ríen de cómo a los blancos los vuelve locos ese quiebre de riff de Jonny Greenwood”, comentó Contreras.
“Además, después nos enteramos de que estaba hecho adrede para arruinar la canción, que más encima tiene similitudes con una de Albert Hammond. Ya el grupo era bien atractivo, interesante. Y lo que era curioso es que era una banda que, a pesar de ser británica, uno no lo tendía a ligar al britpop. Al menos para mí no tenían nada que ver con lo que estaba pasando con Blur, Suede, Oasis. No había nada de eso”, sumó el crítico.
Radiohead.
Es en todo ese ambiente previo donde se ubica la llegada de “The Bends”, un LP que, según explicó Contreras, “es muy superior a lo que había sido ‘Pablo Honey’. Es muy raro el caso. El segundo disco fue realmente una manera de decir ‘esto es lo que realmente somos’, porque lo anterior parecía que no cuajaba del todo, más allá del éxito descomunal que había tenido ‘Creep’”.
Trabajo que, para la periodista y musicóloga, Nayive Ananías, termina de consagrar el sello que definiría el espíritu del grupo: “Con ‘The Bends’ ellos se transforman en otra cosa a nivel lírico y estético, convirtiéndose en estandartes del rock alternativo, finalmente. Y eso no solamente en Gran Bretaña, sino también en el mundo”.
“Hablar de un género como el rock alternativo comienza con Radiohead. ¿Y de dónde proviene? De partida, de la profundidad lírica, el contenido de las canciones. También por la innovación musical, que implementa componentes del rock, por supuesto, e incluso de uno más oscuro. Pienso en The Cult o The Cure, por ejemplo; incluso las canciones más oscuras de Depeche Mode. También la incorporación de la música electrónica, del rock progresivo. Todas esas características convergen, finalmente, en ‘The Bends’”, explicó Ananías.
Una huella generacional
Sin embargo, también se trata de un disco que marcó a la juventud de los 90 y los 2000. “Para mí y para la gente de mi generación, Radiohead es una de las bandas más claves”, aseguró el músico Juan Pablo Órdenes, fundador del grupo Columpios al suelo. “Definió un montón el sonido de esa época. Es una banda ineludible que genera también antipatías, pero en mi caso no. Soy re fanático de ellos. Me parece una banda muy consecuente, muy consistente en su evolución. Y en particular con ‘The Bends’, si bien no es mi disco favorito, me parece un disco súper clave en su historia”.
Algo que igualmente conecta con lo sucedido con el debut de los británicos: “En ese momento habían sacado solo ‘Pablo Honey’, que un poco los situó como un ‘one hit wonder’. Estaban en riesgo de ser una banda ‘hazme reír’, por así decirlo, condenados a hacer ‘Creep 2’ para siempre, o qué, cómo evolucionamos a eso. Y sacaron ‘The Bends’, que era un disco súper fresco y lleno de buenas canciones, la previa de toda esta cosa media angustiante o alienante que terminaron desarrollando también en ‘Kid A’ y en ‘OK Computer’”, recordó el músico.
Radiohead.
“Me parece un disco bisagra entre ese lado más adolescente de ‘Pablo Honey’, y que aún tiene el ‘The Bends’ en ‘High and Dry’, y lo que se venía después, como ‘Street Spirit’, que es la antesala de toda esa angustia, toda esa rabia sin nombre y apellido, por así decirlo”, añadió Órdenes.
Un impacto que, para Ananías, también caló en las bandas locales. “Este disco ha tenido fuertes influencias en artistas chilenos. Estoy pensando en Solar, en MalCorazón, por ejemplo, que son muy contemporáneos, o el mismo Lucybell. En la forma de componer y en las sonoridades eclécticas que posee ‘The Bends’. Claramente, para nosotros es un trabajo relevante, o al menos para mí. Desde la musicología podría dar más argumentos, pero para mí es un disco que no solamente llega a un público masivo internacional, sino que influye directamente en agrupaciones chilenas”, conectó la periodista.
Todo, en reflexiones que dan algunas luces sobre la vigencia que aún sostiene la placa a tres décadas de su lanzamiento original.
El buen envejecimiento
Más allá de lo que significó en la cultura popular, Contreras destacó las atribuciones musicales que sostiene no solo el sonido de “The Bends”, sino también la identidad construida por Radiohead a lo largo de su prolífica carrera.
“Era otro sonido, una actitud mucho más maciza y menos confiada. Y había más canciones que el efectismo que representaba ‘Creep’. Tenía un progreso en términos compositivos de parte de ellos, y lo otro que realmente me impresionó mucho fue el sonido. Hacía largo tiempo que uno no escuchaba guitarras con ese despegue en el rock británico. Había guitarristas por supuesto super interesantes, el mismo Bernard Butler de Suede, algunas cosas que hacía The Verve antes de convertirse en batatazo, con himnos urbanos en 97. En los dos primeros discos de The Verve el guitarrista es descomunal. Pero como esta banda es un quinteto, podían redoblar los esfuerzos y armar un juego de guitarras que era fenomenal, con un tratamiento también muy del momento”, analizó el crítico.
Radiohead.
“Por ejemplo, Oasis era todo el rato puro revivalismo, uno tenía super claro dónde estaban rodando todos los riffs. Lo de Blur era un poquito más elegante, pero también había esto de los Kings en ellos y de otras bandas británicas clásicas. En cambio, con Radiohead costaba descifrar de dónde cresta venía todo esto, esas ganas de estampar toda esta electricidad. Probablemente uno podría decir que el shoegaze es lo más obvio, pero la gracia de Radiohead es que era una banda, además, con un sentido por la melodía súper desarrollado, que es lo que muchas veces le falla al shoegaze”, añadió Contreras.
Esto, en el entendido de que “el shoegaze se centra en el sonido y en esta cosa de la melodía muy subterránea, y si es que uno la logra descifrar por ahí entre una muralla de guitarras. Pero en Radiohead todo eso estaba mucho más controlado, más pensado finalmente en el formato canción. Eso es lo distintivo, y que es lo que le pasa al rock progresivo también. Puede ser muy interesante y entretenido, pero muchas veces el formato canción se va al carajo. Los tipos están desplegados tocando 20 minutos. Acá, Radiohead controlaba todas esas variables y creo que era bien impresionante para ser un segundo álbum. Parecían ser una banda mucho más madura y más vieja, más veterana de la edad que realmente tenían”.
Por todo lo anterior es que el periodista define este segundo álbum como “una antesala que te deja súper en claro lo que iba a pasar en ‘OK Computer’, pero que no veo que después se haya extendido del todo. Lo que está claro es que fue la primera vez en que avisaron que ellos podían tener cambios importantísimos en su manera de encarar la música, y eso quizás es una actitud que uno podría decir que, en el tiempo, se ha proyectado en ellos”.
Punto que es compartido por Órdenes. “Se situaron de una manera muy original y agarraron un sitial que no soltaron más. Después, muchas bandas lo quisieron tomar, pero no tenían las agallas que tuvo Radiohead en su espíritu aventurero. Coldplay y Travis fueron bandas de canciones, que no son malas, pero en ningún caso fueron modernas o revolucionarias. Se quedaron ahí, en algo más caricaturesco. Agarraron los Grammys que Radiohead no quiso agarrar, o los estadios llenos que Radiohead a lo mejor se perdió. Pero no tienen esa posición de modernidad, de ser una banda aventurera, y eso es lo que hace que se emparente a Radiohead con los Beatles, por ejemplo. Una banda muy masiva, pero con un espíritu aventurero incansable”, concluyó el músico.
