La NBA es una fascinante película con un guión sospechosamente preparado, dirán algunos. Y la verdad es que lo parece, pues los
Dallas Mavericks y el todavía incomprendido
Nico Harrison tenían aparentemente a todos engañados con el ideal plan B que se traían entre manos con la NBA en el punto de mira como compinche: tras aparentemente arruinar su presente y su futuro con el chocante traspaso de
Luka Doncic con tal de espabilar las decadentes cifras de audiencia de la NBA, el conjunto de Texas será el que se haga con el talento generacional
Cooper Flagg. A los Mavs les tocó el número 1 del próximo draft en el evento de la lotería celebrado anoche en Chicago y la desenfrenada reacción de Harrison y compañía en los despachos fue la representación gráfica de incrédula felicidad.
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