Como esos versos del soneto de Gerardo Diego 'El ciprés de Silos' en los que dibuja al árbol como «enhiesto surtidor de sombra y sueño», el proyecto para la restauración y revitalización de la Catedral de Valladolid pretende llevar «hacia la luz» al edificio y su entorno. Una obra inacabada que apenas es la mitad de lo que Juan de Herrera proyectó en el siglo XVI –la posterior escasez de recursos frustró los planes– y «que no ha recibido la atención que su grandeza requiere y vamos a recuperar y darle el reconocimiento y valor que merece», señaló el consejero de Cultura, Gonzalo Santonja . Lo hacía en la firma del protocolo con el Arzobispado y el Ayuntamiento de Valladolid para el desarrollo de una iniciativa que busca «recuperar» este «lugar de estética caótica» y convertirlo en una «oportunidad de revitalizar» tanto la Seo como su alrededor, con la iglesia de la Antigua y la Universidad a unos metros, valoró el arzobispo, Luis Argüello . Un lugar «único y excepcional» para el que «bien era la hora de que llegara una atención especial, adecuada, merecida», como reconoció también el alcalde, Jesús Julio Carnero . Un proyecto que «contribuirá a la preservación del patrimonio cultural, al desarrollo turístico y la valorización cultural», según recoge el acuerdo, con una duración de cuatro años –prorrogable por otros tantos– y al que deben seguir sendos convenios con las aportaciones de cada parte. Por el momento, ya fue seleccionado provisionalmente el pasado mes de diciembre para recibir una ayuda con cargo al programa del '2% cultural' del Gobierno central de 2,3 millones de euros. El coste total de la intervención, según desvelaron ayer, se eleva hasta los 6,4 millones de euros , con un plazo de ejecución de las obras de tres años, a contar desde este 2025 en el que se prevé que se inicien. La Fundación Las Edades del Hombre será la encargada de llevar a cabo el proyecto para «poner en valor todo el conjunto, como referente cultural, religioso y turístico» a la vez que se «revitaliza» la Catedral como «epicentro de vida» de la ciudad. La intervención se sustenta sobre cuatro pilares. Por un lado, la «modernización» del Museo Diocesano y Catedralicio , de modo que se permita una «mejor contemplación» de las obras que custodia, además de reubicarse su entrada y salida de modo que su visita sea compatible con el culto. Ese acceso se situará en el Patio de los Cipreses –el lugar precisamente en el que firmaban el protocolo–, que será urbanizado y abierto al público, a la vez que se garantiza la conservación del yacimiento de la primitiva colegiata que aquí se levantaba. También proyecta adecuar la Puerta de Santa María , con la salida a la plaza de la Universidad, para «facilitar el tránsito» de las procesiones de Semana Santa y otras celebraciones religiosas. Para ello se colocará una puerta del tamaño de la embocadura de piedra, recuperando el espacio limitado hoy por paneles. Por último, se creará la Biblioteca Histórica de la Archidiócesis en un espacio de más de 800 metros cuadrados.