El proyecto del nuevo vial que conectará los barrios toledanos de Azucaica y Santa María de Benquerencia ha pasado este martes por la Comisión de Empleo, Desarrollo Económico y Planeamiento. A partir de ahora, se abre el período de información pública para presentar alegaciones y será el momento, como ha afirmado el concejal de Urbanismo, Florentino Delgado, «de la participación ciudadana y que todos los ciudadanos y los interesados aporten ideas de mejora, de complemento e incluso alternativas, si llega el caso». Esta infraestructura, considerada por el equipo de gobierno estratégica para la movilidad del este de la ciudad, contempla un trazado de 2.410 metros de longitud e incluye un viaducto de 492 metros sobre el río Tajo, así como un carril segregado para peatones y ciclistas. Se inicia en la calle Río Jarama, en concreto a la altura de la calle Gravera, y finaliza en una glorieta de nueva construcción en la carretera CM-4001, en el barrio de Azucaica. Durante la reunión, en la que se ha abordado el Plan de Infraestructura de este vial que cuenta con un presupuesto de 14 millones de euros, los grupos de la oposición, PSOE e IU-Podemos, han criticado este proyecto que han calificado como «ocurrencia del alcalde» y que creará otro punto negro en la movilidad de la ciudad«. Desde el PSOE, la portavoz del Grupo Municipal Socialista, Noelia de la Cruz, ha propuesto utilizar estos millones en la reforma integral de la Vía Tarpeya para facilitar su conexión con la Bajada de las Nieves , «completando así la ronda sureste y mejorando de forma estructural la movilidad en la zona». «Es lo que realmente necesita la ciudad de Toledo para mejorar la movilidad de esta zona más allá de continuar con la tracción del verdadero puente de la A-40 y el tercer carril de la TO-23». De la Cruz ha criticado también que se van a tener instalar semáforos, por primera vez, en la zona industrial, dos en la calle Jarama, uno en la calle Gravera y otro en la calle Río Estenilla, y «podrían ser más ya que todo apunta a que el punto negro y el caos circulatorio se irá trasladando al Polígono Industrial que, a día de hoy, soporta ya una gran cantidad de tráfico pesado». El portavoz también ha señalado que la propuesta deja en el aire expropiaciones de 60.000 metros cuadrados de suelo rústico y ha exigido al gobierno local que escuche a los vecinos y vecinas de Azucaica y del Polígono, «que ya han mostrado su rechazo a esta solución». Desde IU, su portavoz, Txema Fernández ha calificado «ineficaz e inviable económicamente la construcción del 'capricho del alcalde' consistente en un puente de conexión entre Azucaica y el Polígono» y, al igual que el PSOE, ha afirmado que provocará a largo plazo será un incremento del tráfico en la TO-23. Fernández también ha reparado en las deficiencias en materia de accesibilidad que presenta el proyecto puesto que recoge un tramo ciclable y otro para peatones, que va de ningún punto a ninguna parte porque muere a la altura del viaducto y ha expuesto que la carencia de fondos para soportar una inversión cercana a los 15 millones supondrá que este proyecto sea el alimento de un debate municipal que obtendrá como resultado la nada al igual que ha ocurrido con el cuartel de la Guardia Civil sobre cuyo traslado se ha hablado durante años. «Nos volvemos a diseñar un modelo de ciudad donde se vuelve a poner el vehículo privado en el centro de la solución de los problemas en vez de poner al transporte colectivo en el centro de esa solución», ha afirmado el concejal de Izquierda Unida.