Álvaro Morata pasará a la historia como el único de los nueve futbolistas que dispusieron de un lanzamiento en la tanda de penaltis de este domingo que no consiguió que el mismo acabase en gol. El capitán de la selección español quedará como el que marró su disparo, y en cierto modo resulta injusto teniendo en cuenta por una parte que más que demérito suyo fue mérito de
Diogo Costa, y más si cabe que solo falla un penalti todo aquel que se atreve a chutarlo. No fue, ni de lejos, un mal lanzamiento. Fuerte y tenso, a media altura, no fue uno de aquellos cómodos para los porteros que apenas se mueven de su posición inicial, pero sí corrió el riesgo inevitable de que
Diogo Costa adivinase su intención y eso es lo que sucedió.
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