Los esperados datos oficiales lo confirman: hay más mandadas y lobos que en el anterior censo sexenal y su expansión territorial ha ganado espacio. Así, el último conteo oficial (2021-2024) contabiliza 333 grupos del cánido en toda España, lo que supone un incremento del 12 por ciento respecto al anterio (2012-2014), cuando se anotaron 297 grupos. Unas cifras que para el Ministerio para la Transición Ecológica supone un crecimiento y expansión moderada en los límites de expansión, que más allá de estabilizarse en sus zonas habituales de campeo (Galicia, Asturias y Castilla y León), también registra presencia en territorios en los que la última vez no había, como Extremadura. Pese a ese incremento, según han trasladado a Ep desde el departamento de Sara Aagesen, el estado es desfavorable y, por tanto, «no puede haber controles letales de la especie». Precisamente era la pugna entre las comunidades y el Gobierno, sobre todo desde que en septiembre fue incluido, con el voto en contra de las zonas loberas, en el Lespre, impidiendo su gestión y control cinegético, lo que ha conllevado un incremento en los ataques a la ganadería, según han denunciado también las organizaciones agrarias y el sector.