La Unidad de Cuidados Intensivos (ICU) Quirúrgicos del Hospital Gregorio Marañón no era el lugar en el que Esther y Javier pensaban celebrar su amor tras 14 años de noviazgo. La enfermedad es impredecible y, después de dos meses ingresado por un proceso oncológico grave , esta pareja (ahora matrimonio) adelantó el gran día, previsto para dentro de un año, a este mes de junio. Ella de blanco y él de traje, con un ramo de novia y lágrimas en los ojos, Esther y Javier se han dado el 'sí quiero' rodeados del personal sanitario de este hospital madrileño. Cristóbal Ruiz, enfermero de la UCI quirúrgica, tras recibir la voluntad de esta pareja de casarse, se puso inmediatamente manos a la obra para hacer posible esta boda. Tras recibir el visto bueno de la dirección del hospital, , se preparó y adaptó la habitación del paciente para garantizar su seguridad y bienestar, además de dejar a los protagonistas tiempo para prepararse a nivel emocional. Con todo listo, la pareja formalizó su matrimonio, junto con la presencia del juez y acompañados de sus familiares y del personal sanitario de la UCI quirúrgica. Una ceremonia en la que no faltaron flores, música y palabras de amor que marcaron un momento único tanto para la pareja como para todos los presentes. «Ha sido muy emotivo, porque al final esto no deja de ser una UCI en la que los pacientes están muy malitos y hemos podido cumplir el deseo de Javier y su esposa de casarse», ha transmitido Claudia Menéndez, médica del Servicio de Anestesiología y Reanimación. Desde el Hospital Gregorio Marañón, que ha facilitado que se celebre esta boda, aseguran que se han cumplido « todos los protocolos asistenciales y reflejando el compromiso con una atención sanitaria humanizada, que el centro entiende va más allá de los tratamientos y cuidados y que aborda, en muchos casos, distintos aspectos personales de los pacientes que también contribuyen a su bienestar y recuperación».