Jeannette Jara vence en primarias y representará al oficialismo en la primera vuelta presidencial
Con más del 45% de las mesas escrutadas, la abanderada del Partido Comunista, Jeannette Jara, se impuso entre los candidatos del pacto oficialista Unidad por Chile en las primarias. Así, la exministra del Trabajo será quien figurará en la papeleta del Servel en la elección presidencial de noviembre 2025 en representación de las fuerzas progresistas.
Este domingo los aspirantes a La Moneda Gonzalo Winter (Frente Amplio), Jeannette Jara (Partido Comunista), Carolina Tohá (Socialismo Democrático) y Jaime Mulet (FRVS) se midieron en unas elecciones primarias marcadas por una baja participación ciudadana.
Resultados preliminares del voto extranjero ya daban cuenta de las preferencias favorables en relación a Jeannette Jara, quien logró imponerse en Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Finlandia, Italia y Rusia. Mientras que Carolina Tohá solo lideró las preferencias en Shangái y Vietnam.
Jeannette Jara junto al presidente y secretaria general del Partido Comunista, Lautaro Carmona y Bárbara Figueroa. Foto: Aton.
El ascenso de Jeannette Jara: reformas, acuerdos y su camino a La Moneda
La candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, consolidó su liderazgo político en el corazón del gobierno de Gabriel Boric. Hoy, convertida en la carta del oficialismo para enfrentar a la derecha en las elecciones de noviembre, su proyección presidencial comenzó a tomar forma mucho antes de abandonar su rol como ministra.
Su llegada al gabinete fue parte del primer gran llamado del Presidente, aún antes de asumir el mando. El 21 de enero de 2022, su nombre ya circulaba como la próxima titular del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, cargo al que arribó como exdirigenta sindical y exsubsecretaria, con el respaldo clave de la vocera Camila Vallejo. Se transformó así en la primera ministra comunista en esa cartera desde el gobierno de Salvador Allende.
Su paso por el ministerio estuvo marcado por una agenda ambiciosa y logros legislativos de alto impacto, lo que le permitió ganar relevancia dentro del Ejecutivo. Apenas seis meses después del inicio del gobierno, Jara fue incorporada al comité político.
Exministra del Trabajo, Jeannette Jara, y el Presidente Gabriel Boric, en cambio de gabinete. Dragomir Yankovic/Aton Chile.
En ese momento, el Presidente Boric destacó: “Invitar a este comité político a la ministra del Trabajo Jeannette Jara, quien creo ha demostrado de manera clara tener la capacidad de lograr grandes acuerdos, acuerdos a veces improbables”.
Uno de esos acuerdos improbables llegó con la reforma de pensiones, considerada su mayor triunfo político, luego de complejas negociaciones que terminaron sumando apoyo incluso de Chile Vamos. A ese hito se sumaron otras iniciativas impulsadas desde su cartera, como la Ley de 40 horas, el aumento del salario mínimo, la Ley Karin y el fortalecimiento del Seguro de Cesantía.
Fue durante ese despliegue para explicar la reforma en regiones que su nombre comenzó a circular con fuerza como posible carta presidencial. Aunque la proclamación oficial del PC tomó varias semanas —siguiendo la orgánica de la colectividad—, Jara ya era percibida como una figura con proyección nacional.
La exministra del Trabajo Jeannette Jara en la promulgación de la reforma de pensiones. Foto: Aton.
La oposición, por su parte, no tardó en acusar que la entonces ministra usaba su rol para iniciar una “incipiente campaña presidencial”, críticas que coincidieron con sus actividades públicas en el marco de la reforma.
Finalmente, el 7 de abril, Jara se reunió con el Presidente y presentó su renuncia al cargo para iniciar formalmente su carrera por La Moneda. La salida fue acompañada de una ceremonia oficial de despedida, tal como ocurrió semanas antes con Carolina Tohá.
“Jeannette, sé que tu vocación de mayoría enriquecerá el diálogo democrático para ofrecer al país un camino de futuro y esperanza”, expresó Boric en su mensaje de despedida.
Desde entonces, Jara dejó atrás el rol de ministra para asumir otro igual de exigente: representar al oficialismo en una contienda que podría redefinir el rumbo del progresismo chileno.
