En la insondable pregunta que se hace el Claustro de por qué pasan de largo las cuentas del año de la Hispalense, Adriano atisba un interés no ya por no reconocer el déficit anual sino por obviar que hay un buen remanente en tesorería como para no tener que estar reivindicando un día sí y el otro también más financiación a la Junta de Andalucía: «No está bonito dejar el cargo sin someter a escrutinio del Claustro el último estadillo de cuentas. El rector de la Hispalense concluye mandato sin haber aprobado las de 2024, que según su Gerencia desvela un déficit de 8 millones de euros. No sabemos qué explicaciones técnicas quiere ahorrarse en el gaudeamus de su despedida, sobre todo teniendo en cuenta que la Universidad puede presumir de un remanente en tesorería de 133 millones de euros. Aunque tampoco este dato le interese destacarlo, teniendo en cuenta que Castro ha sido de los rectores más llorones por la financiación de la Junta de Andalucía. ¿Rebelde sin causa o llorón magnífico?».