'El Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya registró la pasada temporada de invierno en las montañas catalanas más de 300 aludes, una cincuentena más que el año pasado, la mayor parte de pequeñas dimensiones y con un grado de peligrosidad bajo, aunque causaron dos víctimas mortales.
El Departament de Territori informó ayer que la mayoría de los aludes se produjeron en los meses de marzo y abril y los que atraparon a las dos víctimas fueron de placa, de medidas entre mediana y grande, y se produjeron en zonas por encima de los 2.400 metros.
Por otro lado, el grosor de la nieve en el Pirineo occidental fue escaso y en el oriental estuvo también por debajo de los niveles normales hasta el mes de marzo, cuando las abundantes nevadas hicieron que los grosores se normalizaran y fueran incl...'