Perder peso sigue siendo una de las metas más compartidas en todo el mundo. Sin embargo, a medida que envejecemos, tendemos a pensar que nuestro cuerpo ya no está preparado para esos cambios. Pero ¿Es esto verdaderamente así? ¿Mantenerse en forma tiene una edad concreta? Sobre este tema ha hablado Jarrod Nobbe , un reputado entrenador de rendimiento deportivo especializado en halterofilia olímpica en Carolina del Norte (Estados Unidos). En un artículo publicado en la revista 'Eat This, Not That!', el experto repasa los errores más frecuentes que ve entre sus clientes mayores de cincuenta años cuando intentan perder peso. Uno de los errores más comunes, explica Nobbe, es centrarse únicamente en el cardio. Muchas personas de esta edad se obsesionan con caminar o correr largas distancias, convencidas de que así quemarán más calorías. Pero el problema es que ignoran por completo el entrenamiento de fuerza, que es clave para preservar masa muscular, mantener el metabolismo activo y mejorar la movilidad. Otro fallo frecuente es reducir drásticamente el consumo de proteínas. Con la edad, muchas personas tienden a dejar de lado los alimentos ricos en proteínas y a llenarse de carbohidratos rápidos, lo que no solo dificulta la pérdida de grasa, sino que también perjudica la masa muscular. Lo ideal, según Nobbe, es repartir la proteína a lo largo del día para facilitar la síntesis muscular. El entrenador también advierte contra las dietas extremas. A menudo, las personas que quieren resultados rápidos optan por planes demasiado restrictivos, lo que puede provocar efecto rebote, frustración o incluso problemas hormonales. En lugar de eso, Nobbe aconseja introducir cambios sostenibles, basados en alimentos como frutas, verduras, legumbres , cereales integrales y grasas saludables. Otro aspecto subestimado es el sueño. Dormir mal no solo afecta al ánimo y la energía, sino que también interfiere en el equilibrio hormonal. Cuando dormimos poco, se alteran hormonas como la leptina y la grelina, responsables de regular el apetito y la sensación de saciedad. Además, muchas personas llevan una vida demasiado sedentaria, especialmente si están jubiladas o pasan muchas horas sentadas. Nobbe subraya que es crucial moverse a lo largo del día, caminar, subir escaleras, hacer estiramientos o simplemente evitar estar demasiadas horas en la misma posición. Por último, un error que se repite es no respetar los días de descanso. Alternar entrenamientos intensos con jornadas de recuperación activa —como una caminata suave o una sesión de estiramientos— permite que el cuerpo se recupere, se fortalezca y rinda mejor.