El ambiente festivo que se respira ya en el barrio de Santa María de Benquerencia no ha dulcificado las intervenciones del movimiento vecinal de un barrio que clama por una mayor atención por parte del bipartito PP-Vox que gobierna en la ciudad. Los consejos de participación han sido siempre un foro para escuchar y resolver las cuestiones cotidianas que preocupan y viven en primera persona los vecinos de Toledo, y empeño no le falta a Iñaki Jiménez, presidente del consejo en el Polígono y concejal de Movilidad. Pero solo con empeño e interés, el concejal no ha logrado resolver las cuestiones que en estos dos años de legislatura le han llegado de la Asociación de Vecinos Progresistas 'Amigos del Polígono', su presidente, Juan Hernández Salmerón, se plantó ayer afirmando que no presentarán más propuestas hasta que no se resuelvan las que están sobre la mesa . A su parecer, el Gobierno local «lleva dos años sin hacer nada por el barrio, solo han plantado 31 árboles, estamos desencantados con el funcionamiento del consejo y con estos dos años de legislatura en los que no vemos avances«, y así, con rotundidad, sentenciaba que desde esta asociación de vecinos »no vamos a presentar propuestas nuevas hasta no ver cómo están las que hemos ido planteando«. Por su parte, el presidente de este órgano de participación ciudadana aseguraba que el interés que se toma en cada una de las peticiones vecinales del Polígono le ha valido el título de «mosca cojonera» en el Ayuntamiento , a lo que Hernández le reclamaba hechos. En ese momento, Jiménez abría una de sus carpetas para mostrar unos folios grapados. «Aquí traigo el presupuesto para la iluminación de la zona de calistenia de la pista de atletismo«, un proyecto que la asociación lleva reclamando meses y que ahora tendrá que aprobar el Patronato Deportivo Municipal, una inversión de la que el presidente del consejo no dio más detalles . Además, desde la asociación de vecinos progresistas incidieron en la puesta en marcha de los presupuestos participativos , es decir, en contar con las partidas presupuestarias que hasta hace dos años el Ayuntamiento ponía a disposición del consejo de participación para que los vecinos decidiesen a que necesidades del barrio se destinaban. Ahora, el Gobierno local ha supeditado el 100 por cien de esta fórmula de participación a los beneficios que obtenga de la venta de parcelas municipales, una serie de operaciones inmobiliarias, por el momento, inexistentes , como los presupuestos participativos.