Asaja ha lanzado un lúgubre mensaje en su primera memoria anual, acerca de una de las necesidades vitales para el sector primaria, como es el agua: «Si la macabra intención del Gobierno contra el trasvase se consolida, la agricultura alicantina está destinada a la muerte ». La argumentación para reivindicar este recurso básico por parte de esta organización agraria se basa en datos elocuentes, a la vista de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez planea ofrecerles la alternativa de desalar, en el horizonte de 2027, tras elevar los caudales ecológicos en el río Tajo. «La desalanización , además de no tener calidad suficiente, puede ser hasta cuatro veces más cara que otras fuentes», señalan. En este contexto, la asociación que preside José Vicente Andreu se muestra muy crítica con la política en la materia por parte de la Administración central, la que tiene las competencias. «La falta de una estrategia hídrica nacional redistributiva es el principal problema a la hora de ser capaces de llevar agua a cuencas con un problema de escasez endémica, como la del Segura», opinan. Además, ponen el foco en que no se trata de un problema técnico o de recursos, en realidad. «Que quede claro que, si no existe, es únicamente por falta de voluntad política : mientras no seamos capaces de llevar esa agua a cuencas con un problema de escasez, ya puede llover lo que dicten los caprichos meteorológicos y más», añaden. Aparte de este análisis, Asaja sugiere la dotación de otra infraestructura denostada, pero que a su entender podría ayudar frente a la escasez. «No admitimos el mensaje de que 'no hay que hacer embalses porque no se llenan', porque el único embalse que no se llena es el que no se ha hecho», resaltan en su memoria anual. Como recordatorio, han señalado que en Alicante, «el agua para uso agrícola se enfrenta serios desafíos debido a su escasez, calidad variable y alto costo», así como que «la provincia, caracterizada por un clima semiárido con lluvias escasas e irregulares, depende inevitablemente del trasvase Tajo-Segura».