La música es un idioma que no entiende de calendarios, ni de protocolos, ni de fechas importantes. Para quienes sueñan con vivir de ella, a veces supone elegir entre momentos únicos e irrepetibles y la posibilidad de alcanzar algo todavía más grande: su propio destino. Este fin de semana, Irene Molina, una joven malagueña, ha tenido que tomar una decisión que pocos estarían dispuestos a enfrentar: perderse la boda de sus padres para asistir al casting final de Operación Triunfo 2025 en Barcelona. No era una decisión sencilla. «Hoy se casan mis padres», le confesaba con timidez a Noemí Galera , directora de casting del programa, justo antes de comenzar la última canción del proceso de selección. La reacción fue inmediata: «¿Y tú no vas a estar en la boda de tus padres?» . Irene respondió con una mezcla de serenidad y tristeza: «No, no… pero bueno. Se lo quiero dedicar a ellos, es una sorpresa». Mientras en Málaga se celebraba un 'sí, quiero', ella afinaba la voz para interpretar «The Scientist», de Coldplay , en uno de los momentos más emotivos que se recuerdan en la historia reciente de los castings del programa. «¿Y dónde se casan?», preguntó Noemí. «Allí en Málaga», respondió Irene, con una sonrisa. La emoción se apoderó del ambiente. «Hostia… me sabe mal, eh», dijo Galera . «No pasa nada», respondió la joven. «Yo se la dedico a ellos, que les quiero mucho» . La directora del casting cerró el momento con un «¡Pues nosotros también! ¡Que vivan los novios!» , mientras el equipo aplaudía la entereza de la aspirante. Irene Molina no es nueva en esto. Fue finalista en La Voz Kids en 2022, donde ya deslumbró con una madurez vocal impropia para su edad. Más adelante participó también en Factor X, consolidándose como una promesa del talento andaluz. P ero OT es otra liga. Y ella lo sabe. Aun así, su entrega sigue siendo la misma. O incluso mayor. Porque llegar al casting final ya implica u n recorrido duro, cargado de pruebas, emociones y nervios . Pero hacerlo renunciando a estar con tu familia en uno de los días más importantes de sus vidas, eleva esa entrega a otro nivel. Y es que, mientras sus padres brindaban en Málaga, Irene cantaba en Barcelona . Lejos físicamente, pero más cerca que nunca emocionalmente. Porque hay gestos que dicen mucho sin necesidad de estar presente. Las redes se han hecho eco de este momento, y la polémica está servida entre los que piensan que es un acto egoísta por parte de la malagueña, y los que entienden y respetan que haya apostado por su sueño en una última oportunidad para conseguirlo. Al fin y al cabo, tan solo la joven y su familia saben lo que significa para ambos este sacrificio. ¿Veremos a Irene Molina en la Gala 0 de Operación Triunfo 2025?