De coser en el garaje a vestir clubes de fútbol: la historia de una pyme argentina con su propia marca deportiva
Durante los primeros años no había showroom, empleados ni estructura formal, solo una máquina de coser en el fondo de la casa, retazos de tela y una pareja que dividía tareas sin descanso: él salía a comprar materiales, cortaba a mano las camperas térmicas en el garaje y las llevaba a coser a un taller de barrio, mientras ella lo ayudaba a armar los pedidos, atender clientes y llevar las cuentas.
Así nació L&H, una pyme oriunda de Berazategui que comenzó fabricando ropa de trabajo para marineros y terminó diseñando camisetas deportivas que hoy se venden en tiendas de Madrid, Lyon y Nápoles.
Con una inversión inicial de u$s 150.000 en 2010, la empresa puso en marcha su unidad deportiva, que hoy representa el 35% de su producción total y viste a clubes de distintas provincias argentinas. En la actualidad, fabrica unas 12.000 prendas por mes, emplea a 28 personas y exporta a seis países.
Del abrigo a los clubes de fútbol
La primera etapa estuvo dedicada por completo a la fabricación de indumentaria para la industria pesquera, con camperas impermeables, pantalones térmicos y enteritos acolchados diseñados para soportar el clima hostil de alta mar. Con el tiempo, sumaron clientes del sector minero que necesitaban prendas para operarios en condiciones extremas.
El negocio fue creciendo y reinvirtieron cada cobro en una nueva maquinaria o en ampliar el espacio disponible. Alquilaron su primer depósito, abrieron una pequeña planta y más adelante sumaron personal, aunque el núcleo siguió siendo familiar.
La segunda generación
Fabián Leiter y su hermano crecieron dentro del taller, entre rollos de tela y cajas de etiquetas, absorbiendo los procesos del negocio sin que nadie se los enseñara formalmente. A fines de la década pasada notaron que la demanda se mantenía estable pero sin crecer, por lo que la empresa necesitaba un giro.
Tras algunos intentos fallidos de diversificarse en rubros ajenos, decidieron crear una marca propia de indumentaria en una categoría completamente distinta: el deporte, y en 2010 lanzaron Retiel, con una propuesta clara de camisetas diseñadas a medida para cada club.
Actualmente cada club demanda entre 2.500 y 5.000 prendas por año.
Los primeros equipos de fútbol
La primera experiencia fue con Almirante Brown, a la que siguieron Boca Unidos, UAI Urquiza, Argentino de Quilmes, Desamparados de San Juan y Deportivo Mandiyú. En los años siguientes también vistieron a Platense, All Boys, Almagro y Gimnasia de Jujuy.
Según explica Leiter, director comercial de L&H y responsable de la unidad de negocios RETIEL, cada diseño se desarrolla a partir de una investigación sobre el club, sus colores, apodos, escudo, canciones de cancha e ídolos. Para la empresa, la camiseta debe transmitir historia y pertenencia, porque si el hincha no se siente parte, el producto no cumple su objetivo.
Actualmente cada club demanda entre 2.500 y 5.000 prendas por año, incluyendo camisetas oficiales, ropa de entrenamiento y merchandising.
"Muchos creen que una pyme tiene que parecerse a una multinacional para competir. Nosotros hicimos lo contrario. Construimos desde lo que conocíamos. Y eso nos terminó abriendo puertas", indicó Leiter.
La exportación como segundo gran salto
En 2021, mientras muchas marcas reducían su actividad, Retiel empezó a vender en el mercado europeo. El ingreso fue gradual, con los primeros envíos a España y acuerdos posteriores en Italia, Alemania, Francia, México y Estados Unidos.
Sin oficinas en el exterior, trabajaron con distribuidores locales y acuerdos puntuales con casas de deportes, además de sumar canales de venta online y marketplaces como Amazon. La pandemia marcó el inicio de esta expansión, cuando comenzaron con distribuidores minoristas en España, enviaron muestras y atendieron pedidos pequeños antes de consolidar ventas en otros destinos.
Hoy, el 10% de la producción se destina a exportación, con posibilidades de crecimiento si logran mejorar los tiempos logísticos. El registro de la marca en algunos países también facilitó acuerdos más formales con clientes y distribuidores del exterior.
