Un futbolista ficha por un equipo y, automáticamente, juega en él. El formalismo de la inscripción en la Liga de turno es un trámite. Pero, en el Barça actual, el Club no puede actuar con normalidad porque sigue en el alambre de la regla 1:1 de ‘fair play’ financiero. Así, la temporada pasada se fichó a
Olmo por 55 millones y no fue inscrito hasta la tercera jornada. Y si pudo jugar hasta finales de 2024 fue por la baja del lesionado
Christensen. Cuando se tenía que inscribirle, antes de fin de año, el Barça tampoco llegó a tiempo,
Tebas quiso que se cumpliese las normas de la LFP y solo la intervención política del PSOE, a través del CSD, logró que Olmo y Víctor jugasen toda la temporada. El corte de mangas de celebración de
Laporta, en Ryad, demostraba la presión que se había sacado de encima.
Seguir leyendo...