Los conductores de los nuevos autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Valencia no pueden poner en marcha el vehículo si no superan una prueba de alcoholemia . Esta medida, obligatoria por una nueva normativa de la Unión Europea desde julio de 2024, busca reforzar la seguridad vial mediante la incorporación de un sistema que impide encender el vehículo si el resultado del examen es positivo. En total, 31 autobuses de la flota valenciana ya cuentan con este dispositivo, que se activa automáticamente antes de cada trayecto. No obstante, solo aquellos vehículos matriculados a partir de la entrada en vigor del reglamento, están obligados a incluir esta interfaz, tal y como ha avanzado Las Provincias y ha podido corroborar ABC. En este sentido, a medida que la EMT renueve su flota, todos los vehículos que se incorporen estarán equipados con esta tecnología. Esta nueva medida de alcoholímetro antiarranque impide que los conductores puedan conducir bajo los efectos del alcohol, alineándose con los objetivos europeos para reducir los accidentes de tráfico. En concreto, esta novedad se incorpora con motivo del cumplimiento de la normativa europea, específicamente, el Reglamento (UE) 2019/2144 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de noviembre de 2019, relativo a los requisitos de homologación de tipo de los vehículos de motor y de sus remolques, así como de los sistemas, componentes y unidades técnicas independientes destinados a esos vehículos, en lo que respecta a su seguridad general y a la protección de los ocupantes de los vehículos y de los usuarios vulnerables de la vía pública.