El problema de la okupación es una de las mayores preocupaciones para muchos propietarios en España. Que una persona entre en una casa o piso que no es suya es algo ilegal, sin embargo, en muchas ocasiones pasan años sin que nadie pueda echarles. La situación puede volverse todavía más complicada cuando existe una relación familiar entre quienes han okupado la vivienda y el propietario de la misma. Esto es lo que le ha ocurrido a Francisco, quien ha contado en el programa 'Vamos a ver' de Telecinco la pesadilla que lleva atravesando desde hace varios años. Según ha contado, él se separó de su pareja y le permitió quedarse en esa casa , de la que es propietario, para criar a sus hijos, llegando al acuerdo de que cuando fueran mayores de edad tenían que abandonar la casa. Sin embargo, su expareja no lo cumplió y, además, ella se fue pero dejó viviendo a su hija en este domicilio como okupa , según lo define Francisco y, sumado a ello, también la habita con su nieto, aunque Francisco no tiene relación con ninguno de estos dos familiares. «No, yo con mi hija, como padre, lo que intento es ayudarla. Pero claro, si desde pequeño te inculcan odio hacia el padre, es imposible . Entonces, esta señora lo que hace ahora es meter y utilizar a menores, que dicen que son vulnerables, que son mis nietos, claro, uno de ellos», comenta al programa. «Esta situación es desesperante y tanto yo como ya hay miles de personas que no entienden esta situación, por estas leyes que nos impone la Justicia», se queja Francisco, quien recurrió a la Justicia y, aunque ganó dos sentencias, la hija las recurre y así consigue tiempo para seguir en la casa de su padre. «La Justicia me da la razón por dos veces , primero en el juzgado de Vélez-Málaga y luego en la Audiencia Provincial de Málaga», especifica a la reportera de Telecinco. Además añade: « No tengo bastante con luchar toda mi vida para tener mi vivienda , pago comunidad, contribución religiosamente todos los meses, manutenciones durante el 2007 dictado por un juez que, e ncima, no soy capaz de recuperar mi vivienda ». Sobre su expareja, aunque ya no viva allí, echa la culpa de que su hija sea ahora su okupa, y dice que tiene propiedades y viaja por el mundo, trabajando como escritora. Para conocer la situación de su okupa, su hija, Francisco contrató a un detective provaso y, según lo que ha hallado este, la hija tendría varios trabajos, pero los cobra en negro, lo que complica la situación : «Yo creo que lo que pretenden y hacen es intentar buscar la vulnerabilidad, esa palabra la odio, vulnerable. Vulnerable yo que cobro 550 euros , vulnerable yo que llevo pagando veintitantos años mi vivienda... Yo vivo de alquiler, yo estoy viviendo en nuna casa de la Junta de Andalucía, VPP, yo estoy viviendo como puedo, porque con 550 euros hago malabares, y honradamente», se lamenta Francisco, que sigue a la espera de poder recuperar su vivienda , la cual lleva sin poder disfrutar desde hace más de una década cuando estaba su mujer y, ahora ha pasado a manos de su hija.