Aborto en Alemania ¿Podría ser un modelo para Chile?
A finales de mayo y tras varios meses de espera, el Gobierno presentó su proyecto de aborto con plazos: una iniciativa que aseguraron, está inspirada en el modelo de países como España, Argentina y Alemania.
Con este último país, serían dos las similitudes: por un lado, el plazo de 14 semanas para realizar el aborto y por otro, que la legislación de interrupción del embarazo convive con la protección al que está por nacer.
Con la idea de profundizar en el tema, Radio y Diario Universidad de Chile conversó con Pro Familia: una organización alemana dedicada a la educación sexual y que también ofrece consultoría a mujeres que están pensando en abortar. Jutta Pflieke, ginecóloga e integrante del centro de Berlín de Pro Familia, explicó los claroscuros de la legislación de su país, entre ellos, una importante paradoja: en Alemania el aborto sigue instalado en el Código Penal “y está básicamente prohibido que los doctores hagan abortos”.
La especialista detalló, en todo caso, que los abortos se pueden realizar en razón de la salud de la madre o de una violación y “que hay una excepción que casi todas las mujeres usan, que se llama la excepción de consejería o la regla del certificado de consejería”.
“Aunque el aborto no está permitido, no hay persecución si obedeces ciertas reglas. Una de las reglas es que el embarazo no puede tener más de 14 semanas y el médico tiene que asegurarse de que la persona embarazada haya asistido a consejería en uno de los lugares oficiales de consejería como Pro Familia, donde tienen que hablar con alguien sobre el embarazo, su decisión y lo que quiere hacer. Luego, la persona le va a dar un certificado, tiene que esperar tres días y después, el médico puede hacer un aborto sin ser perseguido”, contó.
Pflieke afirmó que la obligación de pasar por una consejería antes de realizar el aborto tiene que ver con una legislación “que siente que tiene que proteger el embarazo” y que considera “los derechos del potencial ser humano”.
“En Pro Familia no nos gusta esto. Creemos que no es necesario para la mayoría de las mujeres hablar con alguien para obtener el certificado, ya que la mayoría de las personas están en condiciones de tomar una decisión por sí mismas. Sin embargo, claro que es bueno recibir asesoría si crees que podría ayudarte o si realmente necesitas obtener información sobre la decisión que vas a tomar. Hay mujeres que realmente necesitan hablar con alguien, pero no debería ser obligatorio”, apuntó.
Requerida sobre si la consejería genera problemas de acceso, Pflieke aseguró que efectivamente hace las cosas más complicadas y que además, para personas que viven en lugares rurales, es dificil acceder al aborto en sí.
“También es algo simbólico. El Estado te da la posibilidad, pero realmente no quiere que hagas el aborto. Pensamos que la consejería hace las cosas difíciles y el acceso al aborto no es fácil en algunas regiones de Alemania”, recalcó.
Qué debería aprender Chile de la experiencia alemana
Durante el 2024 un grupo de expertas en salud reproductiva, convocadas por el gobierno alemán, elaboraron un informe para cambiar la legislación del aborto y que proponía despenalizarlo. Sin embargo, esa oportunidad de reforma fue breve, ya que la idea quedó en nada con el fin de la administración del canciller Olaf Scholz.
Consultada sobre los cambios que deberían implementarse, Jutta Pflieke apuntó justamente a la despenalización, ya que a su juicio, “esto mejoraría las cosas en términos de acceso”.
“Tememos que esta sea la razón por la que muchos doctores no le ofrecen abortos a sus pacientes, porque hay mucha inseguridad”, indicó.
De acuerdo a la ginecóloga, otro aspecto importante tiene que ver con la manera en que se financian los abortos. “El aborto no está cubierto por los seguros médicos. Nosotros creemos que esto es un problema médico y por supuesto, debería ser cubierto por los seguros. El aborto es una prestación médica”, enfatizó.
En esa misma línea, requerida sobre las lecciones que debería tomar Chile de la experiencia alemana, Pflieke mencionó la importancia de adaptar el sistema médico para que las mujeres puedan acceder fácilmente al aborto, sin importar, por ejemplo, el lugar en el que vivan. “La persona que hace el aborto no tiene que ser un doctor, puede ser una matrona o una enfermera”, sugirió.
Finalmente, la representante de Pro Familia insistió en la importancia de “confiar en las mujeres”. “Las mujeres saben lo que es mejor para ellas”, cerró.
