Jueves, a las 21 horas. Fernando Serranía llega al domicilio de sus padres, en Alcalá de Henares, Madrid. Se da cuenta de un olvido que le iba a costar muy caro, más de lo que jamás pudo imaginar: ¡Se había olvidado las llaves! Se alerta, por la hora que es y la necesidad de acceder a la vivienda, y decide buscar en redes un cerrajero de urgencias: «Entré en internet y usando el buscador puse cerrajero de urgencia. Contacté con uno de los que aparecía en los primeros puestos, en principio en Alcalá de Henares, y llamé». Así lo ha contado en ' Y Ahora Sonsoles ' (Antena 3), programa elegido para denunciar su caso, que no es el único. Sonsoles Ónega le ha preguntado cómo se fueron desencadenando los hechos hasta esa factura estratosférica. Según ha recordado Fernando, «llamó y acudieron con gran rapidez. Finalmente vinieron desde Leganés y empezaron con la asistencia. Yo les había preguntado el precio pero no me dejó nada claro. El cerrajero empezó a trabajar y al nada me dijo que serían al menos 420 euros por la visita y que iba a tener que cambiar el bombín de la puerta». A todo esto se sumaba la actitud «violenta y como con coacciones del supuesto profesional». Ha explicado que le decía que «no estaba para perder el tiempo», que «qué me creía yo», «que si era un niño o qué me pasaba». Siguió con la tarea y poco a poco fue sumando extras, hasta que llegó «el sablazo, que realmente yo no terminaba de ser consciente de lo que estaba pasando. Fue todo muy rápido», ha referido. Le fue «aumentando coste sobre la marcha y si mostraba la mínima discrepancia verbalmente se ponía muy violento ». Una vez tuvo la factura final, de 1.190 euros , la tuvo que abonar con tarjeta y datáfono. «Hasta tuve que subir el límite de mi tarjeta porque no tenía permitida operaciones con esas cantidades», ha afirmado. El programa que presenta Sonsoles Ónega ha tratado de hablar con esta persona que realizó el trabajo pero no ha querido contestar a las cuestiones que le planteaban. En plató estaba un cerrajero, Danielino Fernández. Han comentado cómo actúan estas mafias «a las que no debemos llamar cerrajeros, porque son estafadores »: «Se aprovechan de la situación de angustia de la víctima, actuando muy rápido y llega súper pronto la lugar de los hechos, no dan presupuesto para que a la víctima no le de tiempo a actuar, van añadiendo plus como el de emergencias por llegar a ciertas horas y después las coacciones a la hora de pagar».