Viajar, descubrir nuevos rincones del país y del mundo , conectar con la naturaleza o simplemente desconectar de la rutina son algunas de las razones por las que miles de personas se lanzan a explorar. Pero el turismo —cuando se convierte en avalancha— puede dejar huellas irreparables . Lo sabe bien El Palmar, una de las playas más icónicas y salvajes de la costa gaditana, que este verano sufre una masificación sin precedentes... y con ella, una falta de civismo alarmante. El último en denunciarlo ha sido el artista Lin Cortés, conocido por su fusión de flamenco, soul y sonidos urbanos. A través de una serie de vídeos publicados en sus historias de Instagram , Cortés muestra su indignación ante el estado en el que ha quedado el entorno natural tras el paso de turistas y visitantes. A pesar de que en los vídeos no se le escucha hablar, la indignación se hace latente mientras recoge bolsas, botellas, pañuelos y latas esparcidas por la zona. Basura de todo tipo que llega hasta la puerta de su casa. Y es que, ha sido precisamente otro de los vídeos el que más ha impactado a sus seguidores . En una de las stories se ve a una joven utilizando la puerta de su casa particular como baño, defecando allí mismo, a plena luz del día. «Una chica cagando en la puerta de mi casa. En esto se está convirtiendo El Palmar. Gente guarra y ausencia total de servicios de limpieza» , comenta visiblemente afectado. El Palmar ha sido durante años un refugio para amantes del surf, viajeros alternativos y locales que buscaban desconectar. Sin embargo, en las últimas temporadas, el enclave ha sufrido un aumento de visitantes difícil de gestionar . Las imágenes de coches mal aparcados, colas para entrar en los chiringuitos, música a todo volumen hasta la madrugada y playas plagadas de residuos se han vuelto frecuentes. La denuncia de Lin Cortés ha servido como altavoz de un problema que muchos vecinos y colectivos ecologistas llevan tiempo señalando. Al fin y al cabo el artista transmite una reflexión con su mensaje: Viajar está bien . Es un privilegio. Pero si vas a un sitio, hay que cuidarlo como si fuera tu casa . Porque si no, pronto no quedará nada que visitar.