La indiscutible importancia de los estudios epidemiológicos
Siempre me han interesado las vacunas. Entre los años 2012 y 2017, trabajé como director sénior y luego vicepresidente en Asia y Australia de una farmacéutica transnacional dedicada a desarrollar una vacuna segura y eficaz contra el Streptococcus pneumoniae. Con el tiempo, esta vacuna demostró prevenir de forma efectiva enfermedades como meningitis, neumonía y otitis media, en niños menores de 5 años y adultos mayores de 50.
Mi experiencia fue positiva; después de cinco años, continué mi labor en Estados Unidos. En Asia y Oceanía, la vigilancia epidemiológica es prioritaria para identificar enfermedades, zonas y grupos afectados, y evaluar el impacto de vacunas o medicamentos. En Estados Unidos estos estudios (conocidos como fase 4 o compromisos posaprobación) han sido fundamentales y es por ello que cuando citamos el impacto de algún medicamento contra determinada enfermedad, nos referimos a datos en este país o en países europeos.
La vigilancia epidemiológica es fundamental para medir resultados y determinar la eficacia, seguridad o necesidad real de medicamentos o vacunas. Sin esta, no es posible evaluar el impacto de nuevos productos en enfermedades específicas ni identificar eventos adversos.
Aunque los ensayos clínicos analizan la seguridad y la eficacia clínica (información revisada posteriormente por organismos como la FDA y, en el caso de las vacunas, por la ACIP, algunos efectos adversos poco frecuentes solo se detectan cuando el medicamento se distribuye ampliamente. Por ejemplo, en 1999 se introdujo una vacuna contra el rotavirus que fue retirada después debido a su asociación con una forma rara de obstrucción intestinal (invaginación), que afectaba a entre 1 de cada 10.000 y 1 de cada 30.000 niños. Este evento fue identificado gracias a los estudios de seguimiento tras la aprobación de la vacuna, lo que llevó al desarrollo y posterior autorización de dos nuevas vacunas contra el rotavirus que no presentan dicha complicación.
Costa Rica, por su tamaño, podría asignar a una agencia de salud con epidemiólogos capacitados, el monitoreo de la incidencia de varias enfermedades y la creación de grupos de estudio para analizar los efectos adversos de medicamentos aprobados, como se hace en otros países.
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Adriano Arguedas Mohs es médico pediatra infectólogo.
