Llega el momento de desconectar, temporada alta para el turismo, con el foco puesto en los numerosos pisos y apartamentos turísticos que son cada vez una de las opciones preferidas por los españoles para disfrutar de vacaciones. Son especialmente tenidas en cuenta por familias como la de Olga, que se iba a ir unos días con su pareja y sus hijos rumbo al sur, a Sanlúcar de Barrameda . Prepararon al detalle la escapada a la localidad gaditana y buscaron un sitio para hospedarse. Tras buscar y comparar se decantaron por un piso que se lo arrendaban por 800 euros. Aquí empezaría todo, tal y como ha contado a Verónica Dulanto en ' TardeAR ' (Telecinco). Lo que vendría después serían varios mensajes vía WhatsApp con el supuesto propietario del inmueble, al que Olga había conocido a través de un portal de anuncios de segunda mano donde también se mostraban ofertas de alquiler para las vacaciones. Comenzaron a mensajearse y esto terminó en una transferencia que hizo ella para reservar el alojamiento: «Le ingresé 400 euros, por un total de 800 que eran». Al poco tiempo, se dio cuenta que era un fraude . Él desapareció, no supo nada más de la historia y decidió ir a denunciar a la policía, donde le informaron que esta persona acumulaban más de 100 denuncias por el mismo tipo de estafas. Olga ha apuntado que ha sido con ciudadanos de toda España, «tanto de Barcelona como de Murcia, de donde es él». La víctima de este engaño ha apuntado que está en un grupo con más de 10 afectados por estas mentiras y ha advertido que «puede caer cualquiera, la verdad». Olga se ha mostrado tranquila pero ha explicado que ha sido difícil para ellos, pues pasan un año ahorrando para poder escaparse. «¿Este sí os vais a ir? ¿Qué planes tenéis?», le ha preguntado Verónica Dulanto . Esta le ha referido que tendrían que esperar por temas personales y que, de cualquier forma, jamás volvería a tratar de arrendar una vivienda por el mismo canal. Como consejo, «acudir a webs y portales oficiales, que estén verificados los anuncios y se sepa que no son fraudulentos. Al final la sensación es muy mala, porque algo que te hacía mucha ilusión termina siendo una experiencia muy negativa y te deja mal sabor de boca», ha sentenciado.