Aunque la instalación del toldo de la calle Comercio comenzó con mal pie ya que una gran parte no cumplía con las dimensiones que el Ayuntamiento de Toledo había reclamado a la empresa concesionaria, el viernes por la noche los operarios municipales han podido completar todo el recorrido en esta popular calle. Y lo han hecho justo cuando comienza una ola de calor que va a dejar temperaturas por encima de los cuarenta grados en numerosos puntos de la región, entre ellos, la capital regional. La decisión de instalar estos toldos, con los que ya cuentan numerosas ciudades españolas en las más diversas modalidades, se gestó el año pasado, cuando el Ayuntamiento de Toledo aprobó su compra por 40.000 euros, pero no llegaron a tiempo para su instalación. Se trata de lonas finas en tonos crema, no muy tupidas, que protegen del sol y dejan pasar el viento y la lluvia, por lo que en principio no es necesario retirarlos por inclemencias meteorológicas. La iniciativa del 'toldo veraniego' es del concejal de Empleo y Promoción Económica, Juan Marín, que ha podido, por fin, ver hecho realidad este proyecto muy reclamado desde hace años por los toledanos, que veían como cada verano, tras las fiestas del Corpus, se retiraban los toldos que se instalan a modo de palio para la Custodia de Arfe, y las calles de la ciudad quedaban a pleno sol. Ahora, otro toldo, sin motivos religiosos y con la única función de aliviar el calor, discurre por toda la calle Ancha, desde las Cuatro Calles a la plaza de Zocodover, y lo hace dividido en tramos para dejar a la vista de todos la bella imagen de la torre de la catedral primada. Además, también está instalado el toldo de la calle Martín Gamero que adquirieron los propios comerciantes de este vía el año pasado y que instalaron con la colaboración del Ayuntamiento.