T
er Stegen está en su derecho de no compartir sus datos médicos. Faltaría más. Lo bueno de la democracia moderna es que los individuos nacen con unos derechos adquiridos. Lo que sucede es que las entidades también los tienen. Por ejemplo, el Barça ha ejercido el derecho de reforzarse con
Joan Garcia.
Flick y
Deco creyeron que era el momento de fichar otro portero y que su mejor dupla es
Garcia-Tek. Entre otras cosas porque
Marc viene de lesiones graves. Y así se le dijo. Ahí está el ‘quid’ de la cuestión: que el alemán, en vez de afrontar la realidad con grandeza y generosidad, la encajó con rencor. Lo lógico tras once temporadas en una portería es entender que se piense en tu relevo, no creerte que es tuya. Y da la sensación de que
Ter Stegen quiere seguir por pelotas, y no por las de fútbol. Una cosa es luchar por jugar cuando te dicen que serás el suplente. Otra es ver que no se cuenta contigo y seguir a toda costa. ¿Recuerdan cómo se fueron
Xavi,
Iniesta,
Busquets y
Messi?
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