Netanyahu avanza hacia la ocupación total de Gaza: militares y familiares de rehenes alertan riesgos
La posibilidad de una ocupación total de la Franja de Gaza vuelve a instalarse con fuerza en la agenda del gobierno de Israel. Este lunes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció que convocará a reunión a su gabinete de seguridad para discutir el futuro del enclave palestino, dejando entrever que la anexión de Gaza ya no es una especulación, sino un plan en marcha.
“La suerte está echada: vamos a ocupar por completo la Franja de Gaza”, declaró un alto funcionario del gobierno, según recogió la prensa israelí.
Netanyahu ha señalado que su gobierno busca cumplir tres objetivos centrales: derrotar a Hamás, liberar a los rehenes y garantizar que Gaza no vuelva a representar una amenaza. Sin embargo, esta estrategia ha generado una fuerte controversia dentro del propio aparato estatal. El jefe del Estado Mayor del ejército israelí, el teniente general Eyal Zamir, se ha opuesto a extender las operaciones militares en zonas donde se cree que hay rehenes, advirtiendo que la vida de los mismos rehenes podría estaría en grave peligro.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Foto: Jolanda Flubacher.
A pesar de estas advertencias, el gabinete de Netanyahu insiste en adoptar una “estrategia actualizada” que podría incluir acciones militares en esos sectores. Un funcionario del gobierno —citado por los medios israelíes— fue claro: “Habrá operaciones incluso en las zonas donde se encuentran los rehenes. Si el jefe del Estado Mayor no está de acuerdo, debería dimitir”.
Este jueves, entonces, tendrá lugar la reunión del gabinete de seguridad y del que se espera que se tome una decisión clave sobre la expansión de la ofensiva. En paralelo, la oficina de Netanyahu confirmó que el primer ministro sostuvo una consulta de seguridad de tres horas con el alto mando de las Fuerzas de Defensa de Israel, para esbozar las posibles opciones de continuidad de las operaciones militares israelíes en el enclave palestino. Según el gobierno, las fuerzas armadas ya están listas para implementar cualquier resolución que se adopte.
Pero las voces disidentes no provienen únicamente del ámbito militar. El Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos ha sido especialmente crítico, acusando al gobierno de preparar “el mayor engaño de todos” al prometer una liberación de rehenes mediante la victoria militar. Para ellos, esa promesa es una mentira y un fraude público. De hecho, denuncian que Netanyahu rechazó un acuerdo de alto el fuego a comienzos de este año que, según filtraciones reveladas por Canal 13 de Israel, habría permitido liberar a todos los rehenes en Gaza.
El informe asegura que altos mandos militares e incluso de inteligencia respaldaban una propuesta en dos fases que habría facilitado una pausa en los combates y la entrega de los cautivos. Pero Netanyahu se habría opuesto, apostando erróneamente a que la presión humanitaria haría colapsar a Hamás. Hoy, cinco meses después, ni Hamás se ha rendido, ni los rehenes han vuelto a casa, mientras la imagen internacional de Israel continúa deteriorándose.
Desplazados en Gaza. Foto: Screenshot de vídeo de la UNRWA en X.
En medio de este complejo panorama, el grupo Hamás reiteró su disposición a negociar, pero solo si se atiende la devastadora situación humanitaria que atraviesa Gaza. Según sus representantes, “no tiene sentido” continuar conversaciones mientras persista la hambruna y la destrucción generalizada. Aún así, Hamás se mostró dispuesto a permitir el ingreso de ayuda a los rehenes en coordinación con la Cruz Roja, siempre que Israel garantice corredores humanitarios y cese los bombardeos durante la distribución.
Las condiciones en Gaza no hacen más que empeorar. La catástrofe humanitaria es ya difícil de describir con palabras. Según el Ministerio de Salud gazatí, al menos 180 personas han muerto por inanición desde que Israel cortó el ingreso de ayuda en marzo. Solo este martes, se reportaron 25 muertos por fuego israelí, entre ellos 14 personas que buscaban comida, dos enfermeros, y seis civiles que esperaban en un centro de distribución de la Fundación Humanitaria de Gaza respaldada por EE.UU. e Israel.
Ya son más de mil 400 las personas asesinadas cerca de estos centros de ayuda. Naciones Unidas denunció que 28 niños mueren a diario en Gaza, víctimas del hambre, los bombardeos y la falta de atención médica. “Muerte por bombardeos. Muerte por desnutrición. Muerte por falta de servicios vitales”, dijo UNICEF en un comunicado. El comisionado de la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos en Medio Oriente (UNRWA), Philippe Lazzarini, aseguró que el sistema humanitario en Gaza está colapsando: “Los niños están muriendo en silencio por hambre, y muchos preferirían morir porque creen que en el cielo quizás sí haya comida”.
Niño palestino desfalleciendo por la hambruna en Gaza. Vía X @omarsuleiman 19/07/2025
Ante la creciente presión internacional, Israel anunció una apertura limitada al ingreso de bienes del sector privado a Gaza, a través de un nuevo mecanismo con controles estrictos. La medida, aunque parcial, busca reducir la dependencia de la ayuda humanitaria canalizada por organismos internacionales. Sin embargo, los camiones que ingresan siguen siendo muy inferiores a los 600 necesarios diariamente. La semana pasada, apenas se permitieron 84 por día.
Mientras tanto, el lanzamiento aéreo de ayuda ha resultado ineficiente y peligroso. En varias ocasiones, los palés han caído en el mar o en zonas de alto riesgo. Una caja incluso impactó una tienda de campaña donde se refugiaban civiles. Lo que en un comienzo fue recibido como esperanza, hoy es visto como una acción desesperada y riesgosa.
La comunidad internacional comienza a movilizarse. Desde que Francia confirmó que reconocerá al Estado palestino en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre. Portugal, Reino Unido, Canadá, Malta entre otros, aseguraron que seguirían el mismo camino, sumándose así a los 140 países que ya reconocen a Palestina como Estado. Por su parte, cerca de 600 exfuncionarios de seguridad israelíes, incluidos exjefes del Mossad y del Shin Bet, enviaron una carta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que presione a Netanyahu a poner fin a lo que llaman “guerra”.
“Esta ya no es una guerra justa”, señaló Ami Ayalon, exdirector del Shin Bet.
Primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: X @netanyahu.
Pero dentro del gobierno israelí, los sectores más radicales presionan en la dirección opuesta: buscan ocupar completamente Gaza y empujar a su población al exilio. La anexión implicaría que Israel se haga cargo directamente de dos millones de palestinos, asumiendo sus necesidades básicas con dinero de los contribuyentes. “Este es el precio de un gobierno militar”, advirtió Yair Lapid, líder de la oposición, quien alertó que anexar Gaza significaría perder el respaldo financiero de socios clave como Arabia Saudita, Emiratos Árabes o la Unión Europea.
En horas de la tarde de martes Trump afirmó que estaría dispuesto a planificar la reconstrucción de Gaza con una importante financiación de su país, con la condición de que Hamás deje el poder.
En definitiva, mientras el gabinete de Netanyahu se prepara para tomar decisiones cruciales sobre el futuro de Gaza, la población civil continúa atrapada entre el fuego cruzado, el hambre y la desesperanza. Las operaciones militares israelíes no han traído paz, no han devuelto a los rehenes y tampoco ha desmantelado a Hamás. Lo único que ha logrado, hasta ahora, es profundizar una crisis humanitaria que el mundo observa con creciente indignación.
