Bolivia enfrenta una elección histórica: derecha fortalecida busca desbancar a una izquierda debilitada
Este domingo 17 de agosto, Bolivia acudirá a las urnas en una elección presidencial que promete ser histórica. Por primera vez en dos décadas, el país elegirá a su nuevo mandatario sin Evo Morales en la papeleta.
Un escenario que rompe con el patrón político boliviano de los últimos años y que llega marcado por una crisis económica severa, una izquierda fracturada, una derecha revitalizada y encuestas que ya adelantan un hecho inédito en la democracia boliviana desde la instauración de la constitución del 2009: una segunda vuelta presidencial.
La elección no solo definirá quién ocupará la presidencia y la vicepresidencia, sino también la renovación completa de la Asamblea Legislativa Plurinacional, con 130 diputados, 36 senadores y nueve representantes supranacionales. El nuevo gobierno que asuma el 8 de noviembre tendrá por delante el reto de gobernar en un clima de polarización política y fragilidad económica.
Este proceso electoral se desarrolla en medio de una tormenta económica. Bolivia enfrenta una grave escasez de dólares, lo que ha provocado la aparición de un mercado negro de divisas y una devaluación de facto de la moneda nacional. La situación impacta directamente en la capacidad de importar combustibles, medicamentos y bienes esenciales.
Miembros del tribunal superior electoral de Bolivia preparando las urnas y los votos para este domingo. Vía X @TSEBolivia 12/08/2025
Aunque las cifras oficiales mantienen la inflación en niveles bajos, en la calle la percepción es otra: los precios de los productos básicos no dejan de subir. El modelo económico basado en la exportación de gas natural, que alguna vez fue el motor del llamado “milagro boliviano”, muestra signos claros de agotamiento. Las reservas gasíferas han disminuido, la inversión en el sector está estancada y ningún gobierno ha logrado diversificar la matriz productiva de manera efectiva.
El riesgo de una estanflación —estancamiento con inflación— se siente en el ambiente.
A la contienda llegan ocho aspirantes, todos hombres, de entre 36 y 70 años. Cuatro de ellos se postulan por primera vez, mientras que otros ya cuentan con experiencia en cargos electos. Entre ellos hay un expresidente y dos figuras que se presentan como la renovación de la izquierda que gobierna Bolivia desde hace 20 años.
En el espectro progresista, tras la retirada de Eva Copa, alcaldesa de El Alto, quien acusó ser víctima de “acoso político”, solo quedan dos candidaturas:
- Andrónico Rodríguez, presidente del Senado, 36 años, exdirigente cocalero del Chapare y antiguo protegido de Evo Morales, con quien rompió tras no llegar a un acuerdo político. Es el rostro joven que intenta renovar la izquierda, aunque las encuestas muestran una caída sostenida en su intención de voto.
Andrónico Rodríguez, candidato presidencial boliviano. Vía X @AndronicoRod 10/08/2025
- Eduardo del Castillo, exministro de Gobierno y candidato del oficialista Movimiento al Socialismo luego de la renuncia del presidente Luis Arce a la reelección. Según las encuestas, Castillo apenas alcanza el 7% quedando en quinta posición.
En el bloque opositor, que reúne a la derecha y la centroderecha, la oferta es más amplia:
- Samuel Doria Medina, empresario y político de centro-derecha liberal, con propuestas de ajuste económico, cierre de empresas públicas deficitarias, eliminación de subsidios y apertura a la inversión extranjera, especialmente en el litio.
Samuel Doria Medina, candidato presidencial boliviano. Vía X @reddtvoficial 12/08/2025
- Jorge “Tuto” Quiroga, expresidente y referente de la derecha liberal conservadora, que promete un “cambio sísmico” para romper con el ciclo del MAS, impulsar tratados de libre comercio y distanciarse de regímenes como Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Jorge “Tuto” Quiroga, candidato presidencial boliviano. Vía X@tutoquiroga 25/05/2025
- Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba, de perfil conservador y regionalista, con menor intención de voto pero presencia política sólida.
Los últimos sondeos de Ipsos Ciesmori, Captura Consulting y Spie SRL muestran un empate técnico en la cima: Doria Medina y Quiroga superan el 20% cada uno, con Andrónico Rodríguez en torno al 12%.
Ninguno de los candidatos roza el 40% necesario para ganar en primera vuelta con una ventaja de 10 puntos, lo que hace que el escenario de un balotaje el 19 de octubre sea prácticamente inevitable.
Sin embargo, el dato que más llama la atención de las encuestas es el altísimo porcentaje de votos nulos, blancos e indecisos, que en conjunto supera el 30% y que, en gran parte, es el resultado de la estrategia de Evo Morales.
Inhabilitado para competir por el Tribunal Constitucional, que ratificó el límite de reelecciones, y sin partido tras la ruptura con Luis Arce, Morales enfrenta además una orden de captura por un caso de trata y abuso de menores. Como respuesta impulsó una campaña frontal para promover el voto nulo como forma de protesta.
Desde Cochabamba, su bastión político, Evo acusó a su exaliado y candidato de izquierda, Andrónico Rodríguez, de traidor. Incluso, lanzó acusaciones explosivas contra el presidente Arce, el vicepresidente David Choquehuanca y el propio Andrónico Rodríguez, asegurando que planean fugarse a Venezuela tras dejar el poder si no ganan.
Expresidente de Bolivia, Evo Morales. Foto: Aton.
Analistas políticos como Ricardo Calla advierten que este llamado no deslegitimará el proceso electoral, pero sí puede restar votos a la izquierda, allanando el camino para que la segunda vuelta sea una disputa exclusivamente entre candidatos de derecha.
Bolivia se enfrenta a una encrucijada. Por un lado, una derecha que, aunque dividida en varios partidos, llega fortalecida en las encuestas y con un discurso unificado en lo económico: liberalización, ajuste fiscal y apertura al mercado global. Por otro, una izquierda debilitada por sus divisiones internas, la ausencia de su líder histórico en competencia y una gestión económica que ha perdido el brillo de años anteriores.
El voto nulo impulsado por Morales, lejos de convertirse en un bloque de presión, podría sellar la derrota de sus antiguos aliados y consolidar el fin del ciclo político que él inició hace casi 20 años.
Si el 19 de octubre la segunda vuelta enfrenta a Doria Medina y Quiroga, el país se vería obligado a escoger entre dos proyectos similares en lo económico, pero distintos en estilo y alianzas internacionales. Ambos ya han dicho que buscarán la detención de Morales, lo que añade un elemento explosivo a la transición de poder.
Lo que pase este domingo en Bolivia no será solo una elección más. Será el primer capítulo de una nueva etapa política en un país que, durante dos décadas, giró en torno a la figura de Evo Morales.
